Bernardo López  

¿Cómo inicia el nuevo ciclo escolar con el plan de estudios de la 4T: forzando a los niños a usar un cubrebocas?, cuando este aditamento, a lo mucho, sirve como amuleto de la salud, pues no protege contra virus debido al minúsculo tamaño de estos organismos.  

En vez de enseñarles con lógica a los niños la forma como funciona el sistema inmune de los humanos, prefieren inducirlos al miedo irracional, ¿para prepararlos para la siguiente “pandemia”?, pues ya se anuncian -como si se pudieran predecir- más contagios masivos con “nuevas enfermedades”, aunque estas no afecten ni al uno por ciento de la población mundial -porque, si comenzamos a hacer números, vamos a ver la realidad de los contagios sobre SARS-CoV-2.  

Entonces, desde ahora en adelante, lo menos que se va a enseñar en las escuelas de educación pública básica es lógica. También se ha menospreciado la memorización, cuando esta es una de las herramientas cognoscitivas que han permitido sobrevivir a los humanos durante mucho tiempo -quienes tenían que recordar ciclos de las estaciones, temporadas de sequías o lluvias, o en épocas actuales las tablas de multiplicar, las operaciones simples de suma, resta y división.  

Este nuevo plan de estudios sustituye los grados por fases, en las cuales ya no se calificará a los alumnos, sin embargo, un estudiante que busque entrar a la universidad ¿cómo va a determinar si tiene los conocimientos mínimos para poder enfrentar un examen que contendrá preguntas sobre álgebra, química, física, cálculo diferencial e integral?  

Este proyecto también califica el sistema educativo anterior como “enciclopedista”, aunque nos haya permitido construir puentes, carreteras, edificios, presas, hidroeléctricas y termoeléctricas, hasta una planta de energía nuclear en Laguna Verde. Todo esto ya no es el camino que deben seguir las nuevas generaciones.  

Esa frase que repetía el presidente Enrique Peña Nieto, de que “el maestro sólo sería un guía”, continúa siendo aplicada en la 4T, por lo tanto, la agenda sobre la educación no ha cambiado, es la misma, aunque con otro discurso.  

La base de la sociedad que quieren construir los cuatroteístas se sustenta en el plan de anclar un “smartphone” a los niños, para que desde este dispositivo se pueda vigilar y controlar todo movimiento de cada individuo, pero esto sería una primera fase de tan perverso proyecto.  

Es por eso que esta “nueva educación” busca desvincular a los maestros de los alumnos, a los padres de sus hijos, con relación a la instrucción escolar, para alienar a los jóvenes y convertirlos en sujetos ahistóricos -como un great reset del pensamiento- que los deje vulnerables a las agendas que se les dictan desde las redes sociales, sin los contrapesos que daba la educación anterior.