Rafael Lulet 

Después de los primeros brotes del SARS-CoV-2 en Wuhan, China desde el 12 de diciembre del 2019, según registros del gobierno de ese país, se pensaba haber iniciado la dispersión de tan mortal virus en el mercado de mariscos de Huanan, lugar exclusivo de venta de animales exóticos, con anterioridad ya se tenían registros desde el 2002 de otras clases de coronavirus parecidos a este, uno de ellos llamado SARS-CoV, así como también de otra clase de enfermedad similar nombrado como síndrome de respiratorio de oriente medio: Mers-CoV, descubierto en el 2012, el cual atacó a países Árabes migrando a Corea del Sur, controlándose con mucho esfuerzo. 

El dilema sigue en pie ¿de dónde saltó el SARS-CoV-2? hasta la fecha no se ha encontrado el animal que dio pauta al Covid-19 a una enfermedad de contagio para el hombre, los coronavirus existen en animales como el murciélago, roedores, aves inclusive en nuestras mascotas, o sea gatos y perros, pero sin llegar a ser transmisibles para nosotros, son casos muy raros los tipos de virus de este estilo los cuales saltan de una especia a otra, los clasificados infecciosos para la raza humana son cuatro: HCov-NL63, HCoV-229E, HCoV-OC43 y HKU1, algunos desde leves a graves, pero todos siguen un patrón evolutivo con excepción de uno, sí, adivinen cuál.  

En nuestro país el primer caso reportado de Covid-19, fue el 28 de febrero del año pasado, a través de un mexicano proveniente del norte de Italia, sin embargo el 19 de marzo del 2020, se tiene oficialmente la primera persona muerta, un hombre de 41 años internado desde 10 días antes en el Instituto Nacional de Enfermedades Respiratorias (INER), según reportes médicos en ese entonces indicaron que el occiso padecía de diabetes y había asistido a un concierto de rock el día 3 de ese mes en el Palacio de los Deportes, hemos de recordar en ese tiempo la controversia generado por conceder permisos de eventos masivos por parte del Gobierno de la CDMX, cuando ya se encontraba latente el peligro de contagios. 

La administración Federal subestimó la peligrosidad del virus y dejaron entrar a diestras y siniestras a cualquiera por los aeropuertos internacionales del país, tanto así que fue denominada la “enfermedad de los ricos”, declaración del gobernador de Puebla, ante las presiones internacionales el gobierno decidió decretar cuarentena el día 27 de marzo del 2020, como lo consta el Diario Oficial de la Federación, periodo el cual se esperaba la disminución o contención de la pandemia, pero entre malos mensajes difundidos a la comunidad con el presidente y sus funcionarios dieron como resultado el incremento de la ola de infecciones y claro, muertos, una curva sin disminuir.  

Llegó julio y continuábamos encerrados, el gobierno se vio rebasado pero seguía con su desinformación al grado que la OMS tuvo que hacer un llamado de atención, meses después, una administración federal quienes seguían creyendo en “domar” la curva de infecciones y detener la primera ola de contagios la cual hasta la fecha seguimos montados sobre de ella, mientras las muertes se van acumulando diariamente el miedo, la desesperación del encierro, la falta de dinero, y el cierre de muchos negocios, dio pauta para que la gente empezara de nuevo a salir, tratando de volver a una normalidad inexistente, pero eso resultó contraproducente, porque los números crecieron más, hasta llegar a mil 803 decesos en un solo día en el mes de enero pasado, consecuencias de las festividades decembrinas. 

Ante las fallas de un Estado obtuso e ignorante por un virus subestimado, los mexicanos han tenido que vivir con la sombra de Covid-19 a un lado, acompañándolo desde la primera hora de salida para ir a trabajar hasta su regreso a casa, pese a la implementación de semáforos epidemiológicos los cuales no son totalmente respetados ni por los ciudadanos y tampoco por funcionarios públicos, así el día pasa para la gente quien quiere seguir con una desaparecida normalidad porque no le queda de otra, la falta de ingresos, la escasez de fuentes de trabajo y la posibilidad de perderlos son parte ya de una cotidianidad, siendo la muerte el chofer de ese tren en la vida diaria de los mexicanos y la costumbre su compañera. 

La vacuna representaba una esperanza como última opción sin embargo, llevamos 4 meses desde la liberación de las farmacéuticas para ser distribuidas en todo el mundo, pero en México del primer lugar de haberlas obtenido en América Latina, se ha convertido en el octavo, con una lenta campaña de vacunación, la escasez de las mismas han convertido en una espera desesperante, y la luz al final del túnel no se ha visto claro, llegaremos a la mitad del 2021 con una fuerte incertidumbre para acabar con la pesadilla del coronavirus, la desesperación ha invadido para muchos que prefieren morirse de Covid-19 a fallecer de hambre, un pésimo momento en la historia de nuestro país con uno de sus peores gobiernos.