David Hidalgo Ramírez
Más allá de la necesidad de conocer las causas que originaron la tragedia que se registró el pasado 3 de mayo en la estación Olivos de la Línea 12 del Sistema de Transporte Colectivo (STC) Metro, en la cual 26 personas perdieron la vida y más de 79 resultaron heridas; nadie ha hablado de los trastornos psicológicos que pueden presentar los familiares de las víctimas, los pasajeros que viajaban en ese tren y que afortunadamente resultaron sin lesiones físicas y hasta del mismo personal del STC, así como de vecinos, transeúntes y automovilistas que pasaban por el lugar en el momento de los hechos.
Cualquier tipo de accidente viene acompañado de hechos traumáticos que regularmente derivan en la aparición de trastornos que van desde de estrés postraumático, depresión, ansiedad, hasta patologías como episodios de neurosis y perturbaciones severas en el estado de humor de los afectados.
Desde sus curules los legisladores se solidarizaron con las familias de las personas fallecidas y con quienes resultaron heridos por el colapso de la estructura en esta estación del metro; pero la verdadera solidaridad es la que emprendieron de manera inmediata la sección 12 del Sindicato Único de Trabajadores de la Ciudad de México, quienes de manera inmediata, en sus instalaciones, improvisaron un albergue en el que brigadistas de la Fundación Con Amor por la Salud y personal del Centro Universitario de Alternativas Médicas (CUAM), quienes de manera gratuita, comenzaron a brindar apoyo y orientación psicológica a las personas afectadas.
Brindar atención psicológica de urgencia a víctimas de cualquier tipo de accidente o delito, contribuye a reducir las secuelas del daño psíquico del que son objeto las víctimas del siniestro. Este daño psíquico se refleja de manera inmediata en la disminución del goce individual de los afectados y, aunque la lesión o secuela puede presentarse de forma lenta, estará presente y reducirá la calidad de vida con la que se contaba.
Diversos estudios demuestran, que cuando las afectaciones psicológicas no se atienden de manera inmediata y adecuada, éstas están presentes y reducen dramáticamente las esferas afectivas de quienes estuvieron involucrados en los lamentables hechos.
Existen estudios que han demostrado, que las víctimas de este tipo de accidentes, sufren lesiones psíquicas que provocan pérdida de sueño, pérdida de apetito, fobia a usar este tipo de transporte, ansiedad generalizada y depresión.
Aunque existen personas más vulnerables o quienes no aceptan este tipo de afectaciones, el análisis oportuno de los aspectos particulares de cada víctima, nos permite entender porque unas afrontan con menos daños la terrible tragedia.
Las patologías mentales que quedan como secuelas de accidentes de este tipo, habrán de acentuarse si la victima vive en un ambiente de múltiples presiones, como lo son: el desempleo y un sinfín de limitaciones con las que hemos vivido durante el último año, como consecuencia de la pandemia por Covid-19.
Lamentablemente, no podemos descartar la inoculación de personas con un nuevo carácter, en el que se debilita la capacidad para enfrentar un nuevo trauma, lo que podría derivar en un trastorno mental de mayores dimensiones.
Si eres víctima de esta catástrofe y necesitas ayuda especializada, te invitamos a ponerte en contacto con nosotros, mandando un WhatsApp al 56 1637 8704.
















