Rafael Lulet 

Antes de la existencia del Instituto Federal Electoral, las elecciones las organizaba el propio Estado, a través de la Secretaría de Gobernación, esto se prestaba a manipulación o presiones políticas, siendo una actuación antidemocrática, y por muchas décadas el sistema para “contar votos”, se realizó de esa manera, razón por el cual el imperio priista se estableció en nuestro país como una dictadura perfecta, pero pese a tener todo el aparato electoral a su favor en 1988 Carlos Salinas de Gortari, no pudo detener la máquina de Cuauhtémoc Cárdenas en la carrera presidencial, debió ser a través de la supuesta “caída del sistema”, para frenarlo, estando en ese año en el cargo de organizar y contabilizar el secretario de Gobernación Manuel Bartlett. 

Una vez restablecido el sistema en 1988, con 51.7% de los sufragios, dieron el triunfo a Salinas de Gortari, seguido por Cuauhtémoc Cárdenas, en tercer lugar, quedó Manuel J. Clouthier, siendo esa contienda electoral organizada por el Estado a través del titular de Gobernación, Manuel Bartlett, fue un escándalo, y con muchas dudas entre la población, razón por la cual, en 1990, nace el Instituto Federal Electoral, pero no es hasta 1996 cuando el Congreso refuerza su autonomía e independencia para que se encargue de realizar las elecciones de manera democrática. 

Llevamos un poco más de dos décadas con un organismo autónomo el cual nos ha estado garantizando una seguridad electoral, pese a las acusaciones recibidas a través de estos tiempos, siempre se ha obtenido la respuesta de claridad en cada embate y se ha venido resolviendo de tal forma que los partidos políticos y la ciudadanía queden satisfechos, aunque en este último siempre existirá el descontento sobre todo para el perdedor, retomando en ese sentido el caso del 2006, donde se obtuvo un margen de diferencia mínima y eso regularmente genera presión para dirimir los descontentos y sobre todo el de garantizar la transparencia, pero eso es parte de cualquier institución independiente como lo es el IFE ahora INE.  

Como hemos visto, es importante tener un organismo como el Instituto Nacional Electoral, autónomo y despegado del Estado, para nuestra vida electoral, de lo contrario, iremos a tener un atentado en contra de nuestra democracia, y todos debemos de luchar por eso, combatir a todos los regímenes que quieran imponer sus criterios los cuales se prestan para alterar los resultados electorales futuros y tal como lo vemos también con el presente gobierno, quienes se han manejado como muy cuestionadores a las anteriores administraciones en cuestión de las contiendas, ahora son los primeros en querer meter sus manos en el INE para sus intereses. 

López Obrador, se encuentra atentando contra la democracia del país, al querer limitar al INE, así como de hacer caso omiso a cada llamada de atención, cuando son elecciones, ahora, el querer presionar a los consejeros inclusive con cárcel, es un quebranto a la Ley, a los Derechos Humanos y sobre todo a la democracia de nuestro país, sin mencionar, el atacar en cada momento a dicha institución cada vez que se le cuestiona sus acciones de programas clientelares, discursos a modo, entre muchas actuaciones contrarias a la sana competencia, creyéndose ser todavía candidato, cuando este personaje, a tres años de gobierno, no se ha dado cuenta o no lo quiere hacer que es el presidente de una nación, y ante la constitución y al pueblo, debe de comportarse como tal.