Bernardo López 

En Estados Unidos persiste la batalla por la presidencia, donde los demócratas anunciaron la victoria de Joe Biden, mientras que la derecha, con Donald Trump al frente, denunciaron una serie de eventos que presumen un fraude electoral. 

La moneda aún se encuentra en el aire, pues, aunque las elecciones ya concluyeron, el proceso de conteo no ha terminado y los litigios tampoco, como el caso de Georgia, Pensilvania, Michigan, Wisconsin, Nevada y Arizona.  

Aún existe incertidumbre sobre quién va a ser el vencedor de la contienda, porque aún existe un claro camino para Joe Biden, el presidente Donald Trump no ha desistido de su victoria y se ha montado en una estrategia mediática, política y judicial. Hasta este momento la judicial no le ha dado los resultados esperados, pues los juzgados locales y la Suprema Corte desecharon todas las demandas contra los resultados de las elecciones. 

Entre todos los dichos de los dos contrincantes y cortinas de humo existe un hecho comprobable que le da la razón al presidente Donald Trump: la censura que le aplicaron los medios de comunicación estadounidenses, así como la que realizaron las redes sociales. La explicación es sencilla, pues intentaron callar los dichos del presidente de Estados Unidos, que va en contra de los principios fundamentales de esa nación, además este comportamiento se repitió con la mayoría de las cadenas de televisión. Esa acción nulificó todo el discurso que intentaba desvirtuar las voces sobre el posible fraude. 

El siguiente evento de gran relevancia en este proceso de selección del presidente de Estados Unidos se dará el 6 de enero, a la 1 de la tarde, donde los representantes del Senado y la Cámara baja se reunirán en el recinto de la segunda, para dar inicio al proceso del conteo de los votos electorales, que será presidido por el vicepresidente de Estados Unidos, Mike Pence. 

Aún existe la polémica entre los juristas estadounidenses sobre cuál es la función del vicepresidente: si únicamente es contar los votos o también tiene la calidad de poder desechar los votos que se encuentran impugnados, sin embargo, en el proceso, el presidente de la reunión -Mike Pence- tendrá que hacer un llamado para que los representantes puedan manifestar su objeción por los votos de algún estado. El asunto aquí es importante, porque estas objeciones deben ser hechas por escrito, de manera concisa y deberá tener la firma de un senador y un miembro de la Cámara de Representantes, antes de ser recibida.  

Cuando sean recibidas y leídas, el Senado se retirará y se le remitirán las objeciones; el portavoz de la Casa de los Representantes también presentará a los legisladores de esta institución las mismas impugnaciones, para que las analicen y tomen una decisión. Los votos electorales que hayan sido emitidos de manera regular, certificados y que sólo hayan presentado una sola declaratoria no podrán ser rechazados, sin embargo, las dos Cámaras pueden desechar los votos cuando acuerden que dichos votos electorales no fueron emitidos con la regularidad establecida en las leyes estadounidenses.  

De acuerdo con los últimos datos de las elecciones, los estados de Georgia, Pensilvania, Michigan, Wisconsin, Arizona y Nevada enviaron dos grupos de votos -o sea dos declaratorias- en donde se reclama la victoria por parte de los grupos en disputa, los republicanos y los demócratas. Son 79 votos electorales que aún siguen en el aire, mientras Donald Trump permanece a la cabeza del conteo con 232, Joe Biden mantiene la cifra de 227. Aún hay un camino muy largo por el cual tienen que transitar los estadounidenses.