Agobiante que la gente afirme: “estoy estresado”

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  • Para el Magistrado civilista Élfego Bautista Pardo, en su análisis Así es el Derecho, consideró que el “estrés, es un “mal silencioso de la modernidad”

Blas A. Buendía

Reportero Free Lance

filtrodedatospoliticos@gmail.com

Para el Magistrado civilista Élfego Bautista Pardo, en su análisis Así es el Derecho, consideró que el “estrés, es un mal silencioso de la modernidad”.

Expone: En este siglo XXI, escuchar la expresión “estoy estresado” es casi pan de cada día, debido al estilo de vida impuesto en las sociedades modernas, plagadas de contaminación auditiva, visual, largas jornadas laborales y horas de tráfico para llegar a cumplirlas, desintegración de núcleos familiares y el interés individual por sobresalir en el ámbito profesional, académico y económico.

Ese conjunto es agobiante y puede originar reacciones psicosomáticas, como colitis, gastritis, reflujo y aun trastornos psicológicos graves.

Si bien son diversas las fuentes de este llamado “mal silencioso de la modernidad”, amplio sector de la población e incluso especialistas identifican gran parte de ellas en las condiciones laborales de los individuos. Atendiendo a ello se formuló la Norma Oficial Mexicana 035, que entró en vigor el pasado 23 de octubre, aunque fue publicada un año antes.

En ese entonces, la Secretaría del Trabajo y Previsión Social, fuente de esa NOM, indicó que el reto será hacer de ésta “un punto de partida para fomentar espacios de trabajo libres de estrés, donde se colabore con entusiasmo y se consiga mayor productividad”.

Norma Oficial Mexicana (NOM) es la regulación técnica de observancia obligatoria, expedida por las dependencias competentes, con la finalidad de establecer las características de los procesos o servicios cuando puedan constituir un riesgo para la seguridad o dañar la salud de las personas; las hay relativas a terminología y las que se refieran a su cumplimiento y aplicación. La NOM que nos ocupa fue expedida por la Secretaría del Trabajo y Precisión social y debe ser revisada cada cinco años.

Su objetivo es establecer elementos para identificar, analizar y prevenir los factores de riesgo psicosocial; crear entorno organizacional favorable en los centros de trabajo, que promueva el sentido de pertenencia -amor a la camiseta- de los trabajadores a la empresa, la formación para la realización de las tareas encomendadas, definición precisa de responsabilidades, participación proactiva y comunicación entre trabajadores, distribución adecuada de cargas de trabajo, con jornadas regulares; la evaluación y el reconocimiento al desempeño.

Considera como factores de riesgo aquellos que pueden provocar trastornos no orgánicos, la ansiedad, interrupción del ciclo sueño-vigilia, estrés grave y desadaptación, derivados de la naturaleza de las funciones del puesto de trabajo.

Esta NOM es de observancia obligatoria en toda la República y establece obligaciones a los patrones según el número de empleados con que cuente, entre éstas adoptar y aplicar política de prevención de riesgos psicosociales que incluya la prevención de factores de riegos psicosociales, la violencia laboral y la promoción de entorno organizacional favorable; atender practicas opuestas y actos de violencia laboral, identificar a los trabajadores sujetos de acontecimientos traumáticos y canalizarlos para su atención.

Asimismo, deben proporcionar a trabajadores información acerca del estrés y sus causas, adoptar medidas y acciones de control, practicar exámenes médicos y evaluaciones a trabajadores, además de llevar registro de los sujetos a acontecimientos de violencia o traumáticos.

También obliga a implementar acciones que prevengan los factores de riesgo, formula finalmente el Magistrado Élfego Bautista Pardo, en su análisis Así es el Derecho.

Recuperar la paz interna

Por la importancia del tema, en la red se detalla a ciencia cierta cuando menos diez señales sobre el estrés, lo que viene a configurar la normatividad del trabajo en los seres humanos.

A forma de preámbulo, todos los seres del planeta tienen algo de estrés en la vida diaria, lanzando la interrogante: “¿Quién puede presumir estar 100 por ciento libre de estrés en este mundo moderno?

Si la tensión y las preocupaciones superan un cierto nivel, nuestra salud física y mental puede verse seriamente afectada… y no tomar cartas en el asunto podría tener consecuencias graves.

Los expertos clasifican los síntomas del estrés en cuatro rubros: cognitivos, físicos, emocionales y de comportamiento. Estas son las principales señales que indican que es momento de bajarle un poquito a la velocidad y recuperar la paz interna a como dé lugar.

1. Te sientes cansado todo el tiempo. Sea mañana, tarde o noche, la sensación de fatiga nunca abandona tu cuerpo. Aunque te vayas a la cama temprano y sientas que hayas dormido bien, te despiertas al día siguiente y te sigues sintiendo cansado. El estrés es uno de los principales vampiros energéticos.

2. Te enfermas con frecuencia. Primero te da un ataque mortal de gripa; cuando te recuperas, una gastritis tremenda se apodera de ti. Sufrir padecimiento tras padecimiento es señal inequívoca de que tu cuerpo se encuentra bajo mucho estrés. Esto sucede porque no duermes bien, seguramente te alimentas mal y has adquirido hábitos poco saludables. De acuerdo con diversos estudios, la capacidad de protección de tu sistema inmunológico se reduce un 30 por ciento cuando estás estresado.

3. No puedes dormir. ¿Te ha pasado que das vueltas y vueltas en la cama y simplemente no puedes conciliar el sueño? Aunque te sientas increíblemente cansado, te resulta imposible dormir. En el momento en que recuestas la cabeza sobre la almohada, tu mente se empieza a llenar de tareas pendientes. Haz un alto en tu vida agitada si no quieres que tu salud se vea seriamente afectada.

4. Tu mente está dispersa. Tu cabeza está en todas partes, y a la vez, en ninguna. Tienes tanto en mente que te olvidas de cosas simples, como dónde dejaste las llaves o alguna fecha importante. Asimismo, te sientes incapaz de concentrarte.

5. Te duele la cabeza. Si todo el tiempo te duele la cabeza o te sientes mareado, es probable que necesites alejarte unos días del trabajo y el estrés citadino para recuperar tu calidad de vida. Asimismo, una rutina de ejercicio te ayudará a combatir este padecimiento.

6. Estás irritable. Cuando estás muy estresado, tu tronco cerebral -la parte primitiva de tu cerebro-, toma el control, y la parte que permite que planees cede parte de él. Por esta razón, puedes explotar prácticamente por cualquier cosa, por más insignificante que parezca: el sonido de un claxon, ropa tirada en el piso, una frase pronunciada por tu pareja… en fin.

7. Bebes (o fumas) más que antes. Después de un día duro de trabajo, lo único que deseas es llegar a casa, abrir una botella de cerveza y beber mientras ves televisión. No tiene nada de malo tomarse una cerveza o dos después del trabajo, pero si sientes que éste es un método de escape, presta atención.

8. Pierdes el apetito o comes de más. Debido a la ansiedad, comes todo el tiempo -y no precisamente cosas saludables- o, de plano, pierdes todas las ganas de comer. Esto se puede ver reflejado, entre muchas otras cosas, en tu peso.

9. Te vuelves negativo. Los pensamientos negativos se han apoderado de ti: pase lo que pase, todo está mal. Ver el lado negativo de todas las cosas es señal de que no estás disfrutando lo que haces y de que tus actividades diarias te están abrumando.

10. Estás ansioso. Aunque sea fin de semana y te encuentres lejos de la oficina, te sientes ansioso y preocupado. Esto se ve reflejado en la adopción de manías como morderte las uñas o incluso en tics nerviosos.

De tal suerte que las abuelas –excelentes consejeras-, siempre influyen que ante estos síntomas –como diría el comercial-, “cuenta hasta diez y respira profundo” para proseguir con tus actividades, cuya terapia del “ya pasó…, ya pasó…”, es efectiva, sobre todo en momentos en que las cosas parecerían difíciles, pero en la práctica no lo son.

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