«Hoy está a prueba la nueva política laboral que el presidente López Obrador ha impulsado al ratificar el Convenio 98 de la OIT y al modificar el artículo 15 de la LFT.

Unos 6 mil 500 trabajadores de la planta de General Motors en Silao, Guanajuato, votarán a favor o en contra del contrato colectivo de trabajo negociado por CTM, marcando, a su vez, un hito en la historia laboral de México. 

Con ello se debe cumplir lo establecido en el capítulo 23 del TMEC referente a «Derechos Laborales».

De manera precisa, México debe cumplir lo pactado en el artículo 23.3(a) del TMEC:

(a) Libertad de asociación y el reconocimiento efectivo del derecho a la negociación colectiva.

Si los empleados rechazan en las urnas al actual sindicato podrían traer una nueva representación.

La votación es la primera prueba importante para las reglas laborales del tratado comercial T-MEC.

Si General Motors no cumple con las herramientas de aplicación laboral del T-MEC, podría enfrentar aranceles del 25% en sus camionetas fabricadas en Silao.

Con ello, el vecino del norte podría convocar un Panel de Solución de Controversias, lo cual no sería conveniente para el país. Está en juego la nueva gobernanza laboral de México. Lo que estamos viendo en estas horas es algo que no pasaba, el libre sindicalismo. Este proceso debe salir con mucha pulcritud por parte de la STPS para que el actual Gobierno logre posicionar el nuevo esquema laboral del país y se atienda el reclamo de Estados Unidos.

Es importante destacar que Washington destinó 130 millones de dólares a México para que pueda avanzar más rápidamente en la reforma laboral de México

Analiza José Ignacio Martínez Cortés.