Rafael H. Rivera P.

En la Ciudad de México, 10 de 16 alcaldías cuentan con servicio de atención prehospitalaria, y de estas, una gran mayoría se encuentran bajo la administración de las áreas de Protección Civil.

Esto suma una fuerza de atención considerable, sin embargo, al ver la Regionalización centralizada, no se toma en cuenta, generando con ello falta de coordinación, con servicios que se cubren con unidades de distintas instituciones y por otro con retraso.

Hay alcaldías que, por su asignación presupuestal, han podido tener una cobertura amplia, mas no suficiente y otras que se han visto castigadas al no contar con suficiente dotación de insumos o peor aún de combustible.

Uno de los principios de la atención prehospitalaria es llegar en el menor tiempo posible para aumentar las probabilidades de sobrevivencia en algunos casos o de recibir la mejor atención de manera oportuna, todo esto, en el entendido que se trata de una urgencia.

Entendiendo por urgencia, como aquella situación en la que se da una pérdida súbita del estado de salud ya sea por un desajuste metabólico o bien por un accidente, en donde se ponga en riesgo la vida de una persona, la función de algún órgano o bien la estética.

Esta regionalización, en principio debería funcionar de manera adecuada, sin embargo, al no considerar la fuerza de unidades de alcaldías, se queda corta en su alcance.

No es fácil buscar el equilibrio óptimo de atenciones con respecto a unidades disponibles, pero sería más fácil si se suman todos los recursos disponibles y se aplican en las respectivas demarcaciones como primeros respondientes.

Esperamos que esta administración, logre resolver este problema que no es nuevo y del cual se ha dado un primer paso.