Rafael H. Rivera Puebla

Desde hace un poco más de dos décadas, se habla del Atlas de Riesgos y ha sido utilizado como bandera política y reclamo social su publicación y acceso universal, sin embargo, poco comprendido y en la actualidad poco utilizado.

En un principio, se integró como un elemento cartográfico, donde se mapeaban cada uno de los riesgos, así como las instalaciones estratégicas y vitales, que, al momento de tener el impacto de algún fenómeno perturbador, se podía, con la ubicación geográfica, determinar el probable impacto del mismo en el sistema afectable.

De esta manera, cada una de las delegaciones en la Ciudad de México y los municipios, tenían que implementar su propio Atlas, y cada uno desarrollaba con sus propios parámetros, lo cual, al integrarlos con el Atlas nacional, difícilmente conectaban entre sí.

El CENAPRED, publicó sus parámetros para poder estandarizar la información que debían contener, en un esfuerzo para tener un instrumento único de fácil consulta.

Al inicio de esta Administración local, parece que los esfuerzos por estandarizar empiezan a rendir frutos al ser la Secretaría de Gestión Integral de Riesgos y Protección Civil de la Ciudad de México la que concentra la información y la publica en su portal, validando la información para que pueda ser compartida con el CENAPRED.

Mucho se ha avanzado y se tiene que reconocer a la actual administración en su disposición para implementar una sola plataforma en la CDMX.

Es de vital importancia que este instrumento informático, sea utilizado por dependencias gubernamentales que intervienen en la infraestructura, particulares que participan en obra pública y ciudadanos interesados en conocer los riesgos de su entorno.