Rafael H. Rivera P.

En próximos días darán inicio las campañas electorales en la Ciudad de México, donde se renovará el congreso local con 40 diputaciones por elección directa y 26 por representación proporcional además de las 16 alcaldías y los concejales.

En este ir y venir de candidatos, muchos ofrecerán lo que sus respectivos ámbitos de competencia les permita, por un lado, la gestión legislativa para solucionar problemas de antaño en las comunidades, otros, buscarán resolver los inmediatos, pero siempre queda un tema pendiente que es la Prevención y la Protección Civil.

Tal pareciera que solo cuando hay una desgracia o un sismo (basta con que sea perceptible), para que se recuerde que hay un gran pendiente en ese sentido.

En un mundo ideal, además de la Seguridad Ciudadana, abasto de agua potable, debería considerarse el de la Gestión Integral de Riesgos y Protección Civil, no como un impulso legislativo para que en Punto de Acuerdo se pida cumplir con los acuerdos internacionales, que por cierto ya están insertos en la Ley de la materia, si no de perfeccionar la ley haciéndola funcional y no un trabalenguas legal.

El compromiso, por otro lado de los que serán alcaldes, en función del fortalecimiento de sus respectivas Unidades de Gestión Integral de Riesgos y Protección Civil y por otro lado, por parte del Gobierno Central para buscar regularizar en su totalidad el tipo de contratación de quienes integran estas unidades.

En fin, es un tema pendiente más que aqueja a la población, sin importar la demarcación tal pareciera que queda de lado, la prevención y ahora con la visión de la gestión integral de riesgos, puede ayudar a llevar un mejor y eficiente manejo de las emergencias, incluido los presupuestos que derivan de su atención.