Miguel Ángel López Farías
Estamos respirando un aire tóxico en lo político que producen mareas de incertidumbre. Nadie en su sano juicio tiene la claridad para aseverar que le está por venir a el país. Semejante a un plato estrellado, polarizados de punta a punta.
En este contexto de ansiedades encontramos que solo un personaje ha sido capaz de mantener una línea congruente entre sus dichos y hechos… hemos tratado en distintas ocasiones a el papel de Ricardo Monreal cómo ese gran actor que por una antinatural explicación ha podido resistir no solo el desprecio del presidente de México, sino de un nutrido ejército de enemigos.
Una de las mayores virtudes del zacatecano reside en que el hacer política para el significa no solo tender puentes con la oposición, sino demostrar en su casa partidista que es una de las mejores opciones para darle forma y calado a una auténtica transformación nacional, pero no como se viene realizando, sobre las ruinas y huesos rotos de muchos, sino por las vías de la reconciliación y de nuevas plataformas para un México del futuro, que se respete hacia adentro y hacia afuera.
El país pasa hoy por su peor crisis en décadas, plagada de diagnósticos que multiplican las enfermedades, y lamentablemente sin que se nos muestre la ruta de sanación… sí apretamos la mirada observamos una sola intención y voluntad, la de continuar más de lo mismo por medio de la imposición de la jefa de gobierno de la CDMX, pero esto no nos salva del bucle siniestro que nos haría ver una y otra vez la misma película…
Debemos ser muy claros y considerar que el político mejor calificado, el que más se ha entrenado en la protección de la constitución y que lleva consigo el respeto de todo tipo de políticos es el senador Ricardo Monreal.
Esto no es una alegoría ocurrente o advenediza, se trata de el contra una narrativa sobre una figura que ha aguantado la metralla más severa por parte de quienes son gobierno, y que aun así ha sabido conservar un aire de pureza y estoicismo permitiéndole ser una especie de presidente senatorial al cual, hasta sus más duros adversarios le ofrecen respeto.
Monreal lleva un récord de aciertos al ir corrigiendo, con la ley en la mano, todo tipo de búsquedas por hacer de la presidencia un traje caprichoso y a la medida.
Estamos en los tiempos de preguntarnos ¿Qué tipo de piloto necesita México? ¿Cómo y con quién caminaremos los siguientes kilómetros para que el toxico ambiente que se respira deje de ser lo que llene nuestros pulmones?
¿Quién será capaz de volver a unir a este país? El tiempo de la razón no puede ser postergado más, lo diré claramente, Ricardo Monreal debe ser el próximo presidente de este país .










