Pedro Flores
Van bien, divididas y violando la ley electoral en mayor o menor medida y sin recato alguno, pero en aras de legar a la candidatura presidencial de un Movimiento, convertido en partido que hábilmente su líder moral, Andrés Manuel López Obrador los ha convertido en los mejores promotores de su 4ª Transformación, luego de su destape anticipado.
Y a pesar de que a Claudia Sheinbaum el pasado 19 de septiembre, Ken Salazar, embajador de EU en México, llamó “presidenta”, porque él ha de tener “otros datos”, observando que el titular del ejecutivo la invita a todos sus eventos, su personalidad es fría y no tiene mucho carisma en otras palabras no prende su presencia.
Con el apoyo del ejecutivo ha organizado conciertos en el Zócalo, y a pesar de que él afirma que los artistas no cobran nada, las filtraciones la desmienten, ya que los Tigres del Norte cobraron 23 millones de pesos, ahora viene Joan Manuel Serrat, en su gira de despedida que no podía faltar, ya que es el cantante favorito de quien podrá ver el espectáculo desde una ventana de Palacio Nacional.
El actual secretario de Gobernación nos recuerda la época de los sucesores de Luis Echeverría Álvarez, ya que su propaganda va en ese sentido, cuando le preguntaban a LEA quien sería su sucesor, respondía… “Va a ser alguien Augusto del pueblo…” en ese tiempo se refería a Augusto Gómez Villanueva… así están los promocionales del que despacha en Bucareli.
Adán Augusto, a pesar de ser el peor posicionado, ha demostrado su lealtad y un nivel de eficiencia para resolver problemas incluso se habla de que, si por algún motivo, salud o conveniencia política AMLO deja la presidencia para ir a apoyar a un candidato, dada la división en su partido, él se quedaría al frente del gobierno.
Es obvio que estos dos personajes cumplen con lo que requiere AMLO, 90 por ciento lealtad y 10 por ciento de capacidad y busca un sucesor que le garantice impunidad y continuidad a su proyecto y acceso a las decisiones de poder tal y como lo concibió Plutarco Elías Calles con su “Maximato” y Luis Echeverria, con “el beso del diablo”.
Marcelo Ebrard, quien desde siempre ha tenido derechos de picaporte en el despacho presidencial, se cose aparte, sabedor de cómo se maneja AMLO, exhibido ahora en el libro “El Rey del Cash” juega su papel de “utility” incluso a costa de perder su propia imagen, pero es el que tiene mayor presencia en EU, que no podemos dejar de pensar que dicho país es un factor importante en la sucesión presidencial. Además, el canciller sabe hacer acuerdos políticos como se lo enseñó Manuel Camacho Solís
En fechas recientes dio un golpe de imagen en pleno Zócalo, frente al Ayuntamiento y el Palacio Nacional, cuando decenas de personas le llevaron mariachis, lo felicitaron ante los medios de difusión por su cumpleaños y le gritaban presidente, lo cual por obvias razones incomodó a sus vecinos, la pregunta es, de acuerdo a lo publicado en el mencionado libro ¿Ahora le tocará pagar AMLO con el corcholatón que es Marcelo Ebrard todo lo que le debe?
Pero el factor Ricardo Monreal, hay que tomarlo en cuenta, sabe hacer el trabajo sucio y se dice tiene un acuerdo con el ahora canciller, ambos saben hacer amarres tácticos, no hay que descartarlo, político de la vieja escuela que inició en el PRI, pasó por el PRD, el PT, MC y ahora Morena y cualquiera de esos partidos les pueden dar cobijo, si Morena no los apoya.
Morena se está convirtiendo en un desastre a medida que pierde el control y el atractivo AMLO, con todo lo que se ha publicado incluyendo el hackeo y la inseguridad, su imagen se desvanece y los problemas internos se agravan, como se detectó en la reunión de Toluca en donde resulta significativo que todos los presidenciables coincidieron en pedir unidad y piso parejo.
Cuando el rio suena, es porque agua lleva.
















