Jesús Corona Osornio
Para cuando lea usted esta columna, seguramente la Revocación del Mandato estará en su fase final, con los resultados que fueren los que fueren, servirán al ciudadano López para los fines a los que haya lugar. Los ataques al Instituto Nacional Electoral los incrementará y las denostaciones a los consejeros Lorenzo Córdova, presidente del Consejo General del INE y Ciro Murayama, serán el pan nuestro de cada día.
Doloroso parto para la democracia mexicana, esa democracia que nos estábamos dando y que de manera seria encontrábamos un instrumento que soportará las elecciones y las calificará, no, el INE no es perfecto, sin embargo, nos daba transparencia y certeza, rumbo con dirección. La democracia era un hecho real, tangible, confiable.
Pero al presidente mexicano eso le importa nada, para él, la democracia tiene una sola interpretación, la de él mismo, su limitada capacidad intelectual es otro problema difícil de superar y se convierte en un obstáculo que, sumado a sus intereses personales en la construcción de la América Bolivariana, y su desmedida hambre de poder, hacen muy difícil que pudiera entender la realidad concreta.
México ha entrado en un tobogán; la Reforma Eléctrica, si llegase a ser aprobada conllevará juicios y más juicios en contra de nuestra Nación que a la larga se convertirán sí o sí en deuda que pagaremos, deuda para nuestros hijos y los hijos de nuestros hijos. Según el señor López tiene pruebas de que la corrupción permitió la ley de Peña, como siempre, solo el decir, sin pruebas, acusa, defenestra, calumnia, agrede sin importarle nada, es él la Ley, y la única ley posible.
La actitud del jefe del Estado Mexicano, hace que la desconfianza sea la norma para las naciones libres y democráticas, pereciera que el señor López solo se siente bien con los dictadores, Putin, Ortega, Maduro, cada día se asemeja más y más a los dictadores que parece admirar.
La constante en México es la violación a las leyes, es increíble que quienes debieran convocar al cumplimiento de las mismas, sean los principales quebrantadores del Estado de Derecho, y más grave aún que eso que llaman “pueblo” festejen esas violaciones y hasta las avalen, la revocación del mandato se convirtió en la batalla del presidente para lesionar y agredir a la institución más admirada por la ciudadanía, en medio del festín los miembros de la 4T, se descaran y abiertamente rompen con la legalidad que como ciudadanos nos dimos para la convivencia social, el constructo social ha dejado de existir, no somos ya, los constructores de las leyes y normas, no, ahora nos imponen su visión con la que millones no estamos de acuerdo, la dictadura avanza, el breve momento autocrático fue un instante, la prisa por acabar con nuestra institucionalidad, la falta de una oposición fuerte que debió ser garante de la democracia y la legalidad se tornó en una micro oposición incapaz de conglomerar a quienes desde la sociedad vimos la destrucción y la devastación del orden jurídico.
México se está convirtiendo en una isla alejada del resto del mundo, solo rodeada de dictaduras, de sátrapas, de criminales, de países alejados del respeto a las libertades y los derechos humanos, en el tobogán vamos muy aprisa, sin una malla de contención que aligere el golpe de la caída.
López, exhibe su poder sin contrapesos, sin cortapisas, sin vergüenza alguna, cada mañana usa el peso de su poder para destruir la civilidad e imponer su proyecto. Fracasará, algún día caerá.
Hasta la próxima.













