- Conoce el presidente la injerencia del crimen en procesos electorales
Miguel A. Rocha Valencia
Si claro, Andrés Manuel López Obrador sabe lo que es el crimen organizado, su influencia en procesos electorales y desde luego económicos y sociales. Por eso quiere llamar a cambio de impunidad, al exgobernador de Tamaulipas, Eugenio Hernández Flores para que explique la injerencia del crimen en procesos electorales.
Para qué hablar del “Culiacanazo” y la orden presidencial de liberar al hijo de “El Chapo” Guzmán tras las amenazas del junior de hacer revelaciones.
Como presidente del PRD, entre los años 1996 a 1999, López Obrador lo vivió muy de cerca cuando Jesús Carrola Gutiérrez, fue designado director de la Policía Judicial del DF. Era la administración del ingeniero Cuauhtémoc Cárdenas Solórzano.
Se dijo entonces y se publicó en medios que el cártel de Tijuana encabezado por los hermanos Arellano Félix pagaron 10 millones de dólares para que se le adjudicará el cargo a quien, en su momento, fue director general de operaciones de la PGR en la ciudad fronteriza colindante con San Ysidro, California, EU.
Para entonces, los Arellano Félix a quienes se atribuye el asesinato de monseñor Jesús Posadas Ocampo, tenían bajo el terror a Tijuana donde todos los días había ejecuciones.
Luego de la denuncia publicada en un vespertino y en el diario Reforma, Carrola Gutiérrez renunció y junto con sus hermanos Miguel Ángel y Marco Antonio, abrieron una agencia de seguridad con oficinas en Polanco, a la que se sumó Guillermo Murrieta López quien en 1995 se desempeñó como Director General para Combate a las Drogas de la PGR cuando Jesús era jefe en Tijuana.
De hecho, a éste último lo ejecutaron días antes de que los tres hermanos Carrola Gutiérrez fueran sacados de una estética para amanecer ejecutados. Era el 29 de mayo de 2001. Ya gobernaba López Obrador a la Ciudad de México y su procurador era el ex secretario general del PAN, el penalista, Bernardo Bátiz Vázquez.
El crimen nunca se esclareció oficialmente, pero se sabía que el cártel de Tepito cobró revancha contra los Carrola por el “apretón” que les dieron cuando Jesús estuvo al frente de la Judicial capitalina por el control del tráfico de drogas por parte de los “Aretes”.
Fueron días en que las administraciones perredistas gobernaban el entonces Distrito Federal. Tiempos también de ejecuciones, proliferación del tráfico de drogas y asesinato de muchos periodistas. Al menos dos me vienen a la memoria: Luis Mario García y Edmundo “N”.
Las gráficas muestran que entre los años 2000 al 2005, se registró el mayor número de asesinatos en el entonces Distrito Federal, y el mayor desempleo.














