Rafael H. Rivera Puebla
El Sistema de Alertamiento Sísmico en nuestro país, es uno de los más avanzados en cuanto a implementación y distribución de su señal de activación.
Recordemos que surge como una necesidad inicial de monitorear y prevenir a los habitantes de la Ciudad de México por un movimiento que pudiera ser potencialmente destructivo y que tuviera como origen la zona geográfica conocida como la Brecha de Guerrero.
Al cumplir con las condiciones programadas en los algoritmos, esta señal se disparaba, sin embargo, no cubría todo el espectro geográfico donde se podrían generar movimientos sísmicos. En la actualidad se ha ampliado la cobertura de monitoreo.
Así como ha crecido la red de sensores, gracias a la tecnología disponible, también la forma de difundir la señal.
Actualmente, tenemos una distribución gratuita de la señal de alertamiento a través de los postes que ha instalado el Gobierno de la Ciudad de México y de lo cual está como responsable para su operación y mantenimiento el C5, y como toda tecnología ha llegado a tener fallas.
Ahora se plantea el envío a través de un modo denominado Difusión de Celda, que amplía la capacidad de recepción por parte de los habitantes de la Ciudad de México.
Esta tecnología, por lo que se sabe, no es nueva, sin embargo, es ahora cuando los responsables de la operación del sistema consideran pertinente implementarla.
Hay temas que tendrán que resolver todavía y podría rescatarse el proyecto de difusión por etapas que existía a finales de los años 90, conocido como el “Botiquín de Locutores”, donde había mensajes para cada etapa del alertamiento, dando información de lo que estaba sucediendo a cada momento desde el alertamiento hasta que se tuviera bajo control la emergencia.















