• Son 35 años sin apoyo oficial. Urge fortalecer la legislación existente para castigar al que desperdicie el agua. Útil, medir con precisión la entrega del vital líquido a la entrada de las parcelas para un mejor control e incrementar la tecnificación, considera Félix Alberto Llerena Villalpando, académico de la UACh 

Guillermo Pimentel Balderas 

Félix Alberto Llerena Villalpando, Consultor y Profesor Investigador del Departamento de Irrigación de la Universidad Autónoma Chapingo (UACh), lamentó un abandono de las áreas bajo riego en México en los últimos 35 años. Falta atención, apoyos oficiales y financieros para que puedan tecnificarse y modernizarse para aumentar su productividad. “Se retrocedió en muchos casos en el nivel de tecnificación que se tenía y en la presencia de autoridad del agua”, afirmó.  

Para mejorar con mucho la gestión del riego en nuestro país es atacar intensamente de raíz las causas, entre otras, a través de: “aplicar, adecuar y fortalecer la legislación existente, de tal manera que se castigue más al que desperdicie el agua y estimule al que la cuide y ahorre”.  

Resaltó que la gestión del agua de riego en México es una obligación conjunta entre el gobierno y los usuarios, apoyados por instituciones educativas y organizaciones, como el Colegio Mexicano de Ingenieros en Irrigación, A.C. (COMEII), con el establecimiento de una estrategia para incrementar la comunicación y coordinación entre todos para trabajar en equipo para unir y conjuntar esfuerzos. 

Confirmó que existen la tecnología y los técnicos suficientes para incrementar sustancialmente la eficiencia en el uso y manejo del agua de riego. Hay personal técnico altamente calificado y experimentado en el tema, tanto en las Universidades del sector, en diferentes instituciones y organizaciones y en el sector privado que, está desaprovechado. 

Apuntó que falta promover, fomentar y capacitar, sobre los temas de cultura del agua y de la legalidad, para concientizar a los usuarios de riego para que conozcan y valoren a fondo la importancia y los beneficios que se obtienen; por ejemplo, al realizar un pago apropiado del agua de riego y llevar a cabo un manejo eficiente de la misma. Asimismo: “Asignar el agua por dotación volumétrica y no por superficie; primero las eficiencias en su uso y manejo. Medir con precisión su entrega a la entrada de las parcelas para un mejor control y poder incrementar la tecnificación del riego”. 

Igualmente: “Establecer tarifas autosuficientes de pago de agua de riego por los usuarios, lo que incrementaría las inversiones para operar, rehabilitar y conservar adecuadamente las áreas de riego, así como para tecnificar y modernizar las mismas”.  

Se cuenta, agregó, con suficientes fundamentos y soportes técnicos para convencer a los usuarios de riego y les permita entender que un pago adicional es una inversión que le redundará en mayores beneficios, como rescatar volúmenes considerables de agua y sembrar una mayor superficie, especialmente con la tecnificación del riego por gravedad que se utiliza mayoritariamente en el país. 

Félix Alberto Llerena Villalpando, recibió el Premio Nacional Irrigación 2021 por su Trayectoria Profesional, en el marco del VI Congreso Nacional del Colegio Mexicano de Ingenieros en Irrigación, A.C. (COMEII), celebrado en conjunto con la Universidad de Sonora, en Hermosillo. 

Correo: guillermo.pumageneracion1979@gmail.com