Pedro Flores 

En México no hay matanzas, ni incremento de feminicidios,  no hay impunidad, no tenemos una  inflación al alza diario, tampoco rebrote de coronavirus y menos desempleo que atacar, el tema presidencial para distraer la atención  a las necesidades reales  es manejar  la llamada Consulta Nacional para enjuiciar a ex presidentes, Carlos Salinas de Gortari, Ernesto Zedillo Ponce de León, Vicente Fox Quesada, Felipe Calderón Hinojosa y Enrique Peña Nieto,  cuyo costo es de 522 millones 730 mil 235 que bien se podrían haber utilizado en la compra de medicinas para los niños con cáncer o en fortalecer y dar operación al INSABI, que es un “Elefante Blanco” y llevar más salud a los que menos tienen, pero en fin vivimos en México en donde el sentido común, es el menos común de los sentidos. 

La Suprema Corte en México analizó la propuesta para declarar inconstitucional la petición de consulta popular para enjuiciar a expresidentes hecha por el mandatario Andrés Manuel López Obrador. Seis de los 11 magistrados votaron a favor de la constitucionalidad y replantearon la pregunta sugerida previamente por AMLO. Según el abogado Marcos del Rosario, «en el fondo, incluso con la modificación de la pregunta en la estructura que dejó la Corte, sigue siendo un estado de ‘¿para qué?’. No hay una necesidad de poner a consideración de la ciudadanía el juicio si las autoridades tienen que cumplir sus obligaciones».   

Durante 2 meses escucharemos las “bondades” de la dichosa consulta y las “maldades” del INE, que a pesar de que avaló su presidencia, va a ser atacado, rumbo a su desaparición o control absoluto de las elecciones en 2024, basado en un discurso contra los exmandatarios, fundados en un texto   realizado y aprobado por la Suprema Corte, al mando de Arturo Zaldívar, a quien como premio le regalaron 2 años más de mandato, completamente etéreo y sino juzgue usted estimado lector:  

 «¿Estás de acuerdo o no en que se lleven a cabo las acciones pertinentes, con apego al marco constitucional y legal, para emprender un proceso de esclarecimiento de las decisiones políticas tomadas en los años pasados por los actores políticos, encaminado a garantizar la justicia y los derechos de las posibles víctimas?».  

1.- ¿Quién está de acuerdo?… Los Morenistas o los chairos que les pagan y que no se acuerdan ni de los nombres y acciones de los ex mandatarios.  

2.- En que se lleven acciones pertinentes… En ningún momento se dice cuáles acciones son las pertinentes. 

3.- Con apego al marco Constitucional y legal… ¿Qué artículo?  y ¿Cuáles leyes o códigos se aplicarían?  

4.- Emprender proceso de esclarecimiento de decisiones políticas tomadas en los años pasados… ¿En qué años?  

5.- A actores políticos… NO SE HABLA DE EXPRESIDENTES y actores políticos pueden ser Elba Esther Gordillo, Marcelo Ebrard, Manuel Bartlett entre otros.  

6.- Encaminado a garantizar la justicia y los derechos de las posibles víctimas… Posibles hechos, la palabra posibilidad es un sustantivo femenino que nos da la opción de hacer o no hacer lago, o sea no hay nada específico sobre ninguna persona y los que van a votar no saben de leyes. 

Pero que dicen las leyes al respecto, Daniel Márquez Gómez Investigador del Instituto de Investigaciones Jurídicas, UNAM, hace notar que en el apartado de “exposición de motivos”, numerales primero a noveno del documento que presentó el presidente de la República, se detallan las conductas que presuntamente darían sustento a la petición, manifiesta su inquietud porque no aporta ninguna evidencia sobre las diversas conductas a las que hace referencia y sólo tiene lugares comunes como son:    

Además, dice el especialista en Derecho, que aún queda la pregunta: ¿Cuáles son los delitos que se imputan específicamente a cada uno de los expresidentes? Más allá de las frases de uso retórico-político, imputaciones asociadas a presuntos delitos atribuidos a colaboradores o presuntas conductas asociadas al fantasma llamado “neoliberalismo”, no se encuentran hechos soportados con evidencia que efectivamente configuren una conducta: típica, antijurídica, culpable y punible.