Miguel Ángel López Farías
Julio Scherer me dijo que él no daba entrevistas, que su perfil no era para eso, los que hemos conversado con el asesor jurídico del presidente sabemos que no es de aspavientos, su trato es cordial, le gusta llamar “hermanito” a sus interlocutores.
Es un buen abogado y le ha resultado ser un gran operador a su amigo Andres Manuel. Scherer no es en lo absoluto ajeno a el mundo periodístico, nombre y apellido lo patentan como un ser de casta, de los que respiraron junto a su padre Don Julio, la construcción de la revista PROCESO, para muchos el oráculo de la investigación periodística.
No se escapa de la letra ni de la tinta que marcó su infancia. El que Julio Scherer salga a turno al bate tiene su fondo, claro, en un espacio a modo, con la periodista cómoda del sexenio, Aristegui, y un Scherer sugiriendo “cerrar la boca a los periodistas” que acuden a la mañanera para así evitar preguntas que pongan en aprietos a su jefe es, por decir lo menos, una traición a la memoria de su estirpe.
Pero eso no importa ahora, lo que demuestra el poderoso consejero es que en Palacio se ha implementado un plan de rescate de la figura del mandatario, la apuesta es ya del todo o nada… el mensaje es directo, el primer círculo se lanza sobre las granadas para evitar que la explosión alcance el búnker de su líder.
Agitar el avispero en los medios con expresiones solo son posibles por la desesperación de los estrategas ante el inminente descarrilamiento de su furgón cuatroteista.
El operativo “rescatando al soldado López” se ha echado a andar, con poca fortuna, pues lejos de trazar una ruta de cicatrización nacional se opta por acercar el mechero a los barriles de pólvora, algo que sin duda debe haber calculado un hábil operador como lo es Julio Scherer, repito, brillante jurista y de mano amable, pero que dejó escapar un detalle: el trabuco que significa para la revista que fundó su padre, ¿cómo titularán la portada de la próxima semana?
Tal vez algo así: JULIO SCHERER PIDE CERRAR LA BOCA A LOS PERIODISTAS y de pie de foto la sonrisa de Aristegui. Pago por ver esa portada.















