- Muertos y contagios al alza aún con semáforo “naranja”
Miguel A. Rocha Valencia
Más claro no se puede. El doctor Hugo López-Gatell volvió a repetir su advertencia del viernes. Estamos en rojo, hay que extremar precauciones, pero esta vez insistió en que independientemente del color que marque el semáforo, en clara referencia al anaranjado con que abrieron la semana varias entidades, incluyendo la CDMX, la pandemia no ha terminado, va a tardar semanas, meses y la gente seguirá contagiándose y “lamentablemente”, muriendo.
El subsecretario de Salud fue muy enfático al finalizar la conferencia del sábado, fue un llamado pocas veces visto o escuchado por su énfasis. Y volvió a plantear que la pandemia estará terminando en octubre.
Con ello, al igual que la jefa de gobierno de la CDMX que insiste en el extremo cuidado y en un período de transición a la nueva normalidad, revelan que no están nada de acuerdo con la decisión de reabrir actividades y saturar de nueva cuenta, de manera oficial, el espacio público.
Se nota la preocupación, pero desafortunadamente para ellos, deben obedecer a su jefe y reactivar, sobre todo los rubros de ocupación que eviten una mayor caída de la economía y favorezcan la petición del Pentágono y empresas estadounidenses de reabrir actividades industriales.
Tan es así, que Claudia Sheinbaum Pardo y López-Gatell insisten en la necesidad de extremar precauciones, la sana distancia, lavado de manos, estornudo y tos de etiqueta efectivamente, guardarse ante sospecha y el uso adecuado de cubrebocas, además de un seguimiento a la aparición de contagios.
Habremos de reconocer en este contexto que, hasta López, el que se dice presidente, está en lo correcto, no debemos ser prisioneros de nuestros miedos y tenemos que enfrentar la nueva realidad.
Pero con todo, nadie puede negar que el paso que se autorizó este lunes 15, es un volado, es un banderazo al “rife” con el cual posiblemente la pandemia se acelere, no en la semana de transición, sino a la siguiente cuando se sepa si los contagios aumentaron y con ellos, los fallecimientos.
No hay de otra, la cercanía social en el transporte, trabajos, centros comerciales, mercados y demás, se dará justo cuando en lugares como China donde se pensó controlada la pandemia, se registran rebrotes que obligan a cerrar sin mayor preámbulo, centros de abastos gigantescos y parar actividades, incluyendo la capital Beijing.
Porque sí, probablemente esta semana se dé seguimiento como dice Sheinbaum, pero las consecuencias de estas acciones las veremos en siete, diez o 15 días, según sea el día de reapertura de cada actividad, incluyendo las religiosas.
Será una semana de pronóstico reservado. Eso lo saben, pero no hay mucho por donde salir y se antepone lo económico, lo político a lo sanitario. Así es, pero tengamos extremo cuidado.














