Miguel Ángel López Farías
Trate de no meterme a esto por tratarse de un asunto de las redes sociales, pero termino por revolverme el estómago e invitándome a meterme a la bronca.
¿Y que si la presidenta se puso cremas caras o se lava el cabello con champuses caros? ¿y que si la presidenta se da un retoque en la piel? ¿y que si la presidenta se somete a una cirugía estética para quitarse algunas arrugas?
Penosamente he visto el cómo el rancherisimo y muy rupestre mundo de las y los comentocratas se han cebado en los medios criticando a la presidenta Claudia Sheinbaum por que apareció en las mañaneras con rostro rejuvenecido, y ya sabrá, las alcantarillas de la misoginia, disfrazada de periodismo, no se hicieron esperar lanzándole una retahíla de bilis del cuentachilismo que les corroe.
Y no digo esto porque se trate de la presidenta de México y mi reacción de gatillo sea para que no ataquen a la investidura, no, enerva el que se ataque a una mujer que está en todo su derecho a invertir en si misma… y si ello la conduce a una mejor autoestima, ¡¡bienvenido!! conozco a muchos y muchas que deberían hacer lo mismo, y no hablo de bisturís o cremas para el cabello, sino procurar hacer ejercicio o comer sano, o visitar al dentista.
¡Carajo!, Claudia Sheinbaum, ahora sí, es el rostro más reconocido en el mundo, por los episodios del reality show con Trump, ella es quien está ganando titulares en medios internacionales (la mítica revista TIMES le dedicara su portada), por no porque se le ven las cejas bien peinadas, sino porque ha demostrado saber ser una firme capitana de este barco mexicano en tiempos de tormentas arancelarias, con una economía nacional muy fuerte y un cambio en el timón en la lucha en contra del narco …ahí, en donde otros se han hundido, ella, la mandataria ha sabido ser inteligente…entonces TIMES o la revista NEWYORKER o los medios en Europa no le dedican sus reflexiones editoriales para saber su usa Chanel o carolina herrera, no se equivoquen, la presidenta mexicana ya está un poco más allá.
Frente a esto, me permito ser más preciso, si a ella, a la doctora Sheinbaum se le antoja y puede hacerse lo que a ella le plazca en cuanto a sus cuidados de belleza, pues adelante, todo lo que la haga rubricar sus pasos con dignidad, adelante…en serio, no es nada comparado con aquellos años en donde algunas primeras damas, (hablo de mujeres cercanas a el poder presidencial) ordenaban cargar hasta con su chef privado a todas partes en donde viajaban, o se llevaban el piano para tocar el las giras presidenciales por Europa y tantas, tantísimas historias de damas que vivieron en los pinos a nivel de virreinas.
Aquí, por el amor de dios, estamos ante una presidenta que merece sentirse a gusto con ella misma y eso está bien.
Lo lamentable que este capítulo de novela de bajo presupuesto revela es la profundidad de la misoginia que priva en el país, machísimo imbécil y sin sentido en nuestros tiempos… y si pensábamos que las principales críticas han salido de varones hacia ella, pues no, en su mayoría son mujeres… así es, muy penoso, pero aun es así.














