• No sólo exprimir a los que ya están, sino a los que no cotizan

Miguel A. Rocha Valencia

Serán más de 400 mil millones de pesos los que presumiblemente no devolverá el fisco a los grandes causantes a quienes se condonaban impuestos. La noticia es de lo mejor, aunque seguramente no se aplicará al pie de la letra, ya que existen recovecos legales mediante los cuales, los dueños del dinero van a eludir o evadir sus obligaciones.

Qué bueno que van por ellos, también debería ir por los evasores que legal o ilegalmente evitan pagar una cantidad mucho mayor a la mencionada arriba, pero para eso se necesita una reforma legal de gran calado, donde se incluya hasta a las Instituciones de Asistencia Privada (IAPs).

De igual forma, los funcionarios del SAT tendrían qué salir de sus oficinas a desquitar el salario para encontrar a los evasores que controlan el 60 por ciento de la economía mexicana, evaden al fisco mediante actividades informales, la mayoría sin registro, pero donde podrían encontrarse sorpresas multimillonarias.

Recordemos que el 57 por ciento de los mexicanos en edad de trabajar, lo hacen en la informalidad.

Es decir que si de verdad se trata de poner orden, la autoridad tendría que buscar ampliar la base de contribuyentes y no sólo exprimir a quienes ya son cautivos.

Pero más que eso tendría que mostrar la autoridad, que lo recaudado es para propiciar desarrollo, crecimiento y no para destinarlo a dádivas clientelares a fondo perdido.

Es decir, rescatar impuestos pero para invertirlos, no para regalarlos.

Y si se habla de piso parejo, quienes pagan impuestos, exigirían que se cobraran a todos, que la autoridad no vea casi como delincuentes “huachicoleros” fiscales a quienes se retrasan o piden devoluciones a que tienen derecho conforme al actual marco legal.

En todo caso serían delincuentes o evasores fiscales aquéllos que desempeñando una actividad económica informal, no cotizan a hacienda, no se suman al esfuerzo y en ocasiones llegan a manejar más dinero que quienes se encuentran en la formalidad.

Esa si sería una tarea que se aplaudiría de la autoridad fiscal, que no sólo presuma que pilló a alguien por que se atrasó o no justificó una devolución, sino que nos haga ver que están trabajando de verdad, que incrementen la base de contribuyentes con quienes la evaden o eluden.

Seguramente sería más, mucho más que pregonar que ahora sí, no se condonarán pasivos fiscales. Que no los perdonen, pero que la autoridad sume a quienes ni siquiera pagan un peso.

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