• El Mesías enterado de trapacerías familiares y cercanos; por denuncia, inició revancha 

Miguel A. Rocha Valencia

“Falso que a un presidente lo engañen, el presidente está enterado de todo”.

Como muchas de las aseveraciones contra sus adversarios, neoliberales, fifís o conservadores, todos ellos corruptos, al machuchón de Palacio Nacional se le revierten sus sentencias como esa en cual declara que no sabía de los presuntos actos de corrupción e incluso delitos en los que incurrieron sus familiares y practican ostensiblemente varios de sus colaboradores.

Practicó y cae reiteradamente en los mismos errores y corruptelas que critica, pero se enoja y amenaza a quien le presenta pruebas de que la 4T con él a la cabeza son lo mismo, pero más cínicos.

Cada vez el plumaje del Ganso que afirmó cruzar el pantano sin mancharse, se ensucia más, le quedan pocos espacios limpios y lo único que lo sostiene, es su negación de la realidad de un país que retrocedió años en economía, cultura, educación y salud, y lustros en la institucionalidad y transparencia. Hoy hay más corrupción y opacidad que antes.

En otros sexenios con todo y los vicios que eran evidentes y que se reflejaban en saqueo a las arcas públicas y una corrupción que se convirtió en moda, el daño estructural no era tan grave. Tan sólo en economía, la pobreza creció por millones, incluyendo la laboral y alimentaria, sin esperanza de pronta recuperación salarial “gracias” a la pérdida de inversión pública y privada.

A ello se suma el estancamiento en los ingresos donde poco será lo que se ordeñe a causantes incumplidos y otras fuentes de ingresos como eran los impuestos de Pemex que hoy es receptáculo de gasto y deuda públicos.

Ni hablar de la violencia, de los muertos que se acumulan: por asesinato 88 mil o por pandemia 360 mil. Será más de medio millón de tumbas atribuibles a políticas fallidas en materia de seguridad y salud en sólo cuatro años de gobierno.

Seguramente el recuento final de las tumbas de este trágico para muchos, sexenio morenista, será motivo de un juicio por genocidio y tal vez de una consulta popular para castigar a los responsables y con ello, una más de las ocurrencias del Mesías, se volverá en su contra.

Porque de la crisis económica y ruinas institucionales, podremos salir con raspones y todo, pero de la pérdida de familiares y amigos asesinados o muertos por falta de insumos médicos y negligencia de las políticas de salud, no. Los muertos no se olvidan.

Incluso habremos de superar amenazas del Ganso, la estigmatización a medios y periodistas, persecuciones y juicios mediáticos, pero no se olvidarán porque ya quedó en la memoria del imaginario colectivo las evidencias de corrupción y delincuencia de la familia presidencial, empezando por él mismo machuchón, quien difícilmente puede explicar su sobrevivencia política y propiedades a lo largo de lustros, aunque existen evidencias de financiamientos “oscuros” que cínicamente confesó como aportaciones a la causa.

Están los registros bancarios, incluso con observaciones internacionales, los videos de sus hermanos recibiendo aportaciones de funcionarios públicos con diálogos explícitos del objetivo de las mismas y que no eran por una sola ocasión, las hubo con el señor de las Ligas, de Carlos Imaz y otros personajes.

Nadie sabe quién pompó viajes millonarios y empresas a los hijos que no tienen registro de trabajo ni pagos al SAT; los desfalcos de nueras y hermanos, la entrega directa de concesiones a los amigos ligados a episodios de corrupción; enriquecimiento de los cercanos al amparo del poder, el uso faccioso de las instituciones para realizar venganzas y persecuciones no sólo a entes políticos como el más reciente con el exsecretario de Economía, Ildefonso Guajardo Villarreal, sino a periodistas que exhiben complicidades y corruptelas de las cuáles el Ganso estaba enterado.

Se aplica su máxima, a un presidente no se le engaña, sabe todo, incluso lo reconoce en público, dinero para la “causa” incluyendo “su salario” de 50 mil pesos cuando no tuvo ingresos formales. De hecho, la mayor parte de su vida política.

Lanzó el caudillo de Tepetitán la amenaza en público, en cadena nacional y dice que el periodista debe cuidarse; simultáneamente corrieron a un alto funcionario de empresa televisiva; la persecución está en marcha con todos los recursos del gobierno, cuya principal arma es el chantaje, lo dijo cínicamente el decrépito titular de “la autónoma” Fiscalía General de la República, el impresentable y rencoroso vengador, Alejandro Gertz Manero cuando se refirió a porqué Rosario Robles permanecía presa.

Es decir, ante la denuncia de corrupción en la 4T, la respuesta es la amenaza que en varias ocasiones se ha cumplido cabalmente. Veremos si en el caso del periodista Carlos Loret de Mola será igual. Si eso ocurre, nadie está a salvo en el país donde priva la Ley del Ganso.