• Como renacuajos y a la voz del amo, lacayos disfrazados de legisladores obedecieron a ciegas

Miguel A. Rocha Valencia

Con sus aprobaciones al vapor sin el menor rubor y en actos de servidumbre absoluta donde prefieren “ser nada” que traicionar o desobedecer al ganso, los legisladores de Morena y sus rémoras en vez de ayudar a su patrón haciéndole ver lo que está mal jurídicamente, se dejan ir como borregos y obedecen a la voz del amo sin chistar provocando actos ilegales o al menos, inconstitucionales, antidemocráticos y arbitrarios.

Son diferentes a los de antes que al menos en sus mayoriteos cubrían las formas para luego ningunear a las minorías que no encontraron resquicios legales para controvertir reformas de tiempos idos de los neoliberales.

Claro en las filas de aquéllos había talento, gente tan preparada que se atrevía a asesorar al jefe del Ejecutivo y este escuchaba seguro que sus diputados y senadores adecuarían los cambios constitucionales o secundarios a lo que el entonces presidente deseaba.

Los de hoy simplemente obedecen sin cambiar puntos ni comas, sin ajustar a la ley los escritos y sin respetar los procedimientos, lo cual ya de suyo está marcado como factor de nulidad lo mismo en un contrato que en una norma.

Por eso los ministros de la Suprema Corte de Justicia, los que sí saben y no las lacayas Loretta o Yasmín, no tuvieron necesidad de ir al fondo de la primera parte del plan B del profeta contra las instituciones y procedimientos electorales. Simplemente en la confección, presentación y aprobación de los cambios aprobados, no se siguieron las reglas y con eso bastó para desecharla totalmente.

Todo se hizo al vaporazo, en menos de 24 horas en uno de los madruguetes más infames donde las minorías fueron avasalladas sin miramientos. Se trataba del camino chueco por donde el caudillo intentaba burlar la Constitución a través de ordenamiento secundarios y a la mejor lo hubiese logrado si permitía que se siguieran las reglas legislativas.

Viene ahora la segunda parte, la que pega de lleno a los aspectos financieros y organizacionales de las instituciones y estructuras electorales, el tiempo para la integración del proyecto de sentencia a cargo del ministro Jaime Laynez Potisek, es muy corto y se duda que esté listo, analizado y leído por los otros 10 integrantes del pleno de la Suprema Corte antes del primero de junio en que inicia la veda, donde nada debe moverse en materia electoral para que actores y votantes sepan bien, sin duda, cuáles serán las reglas.

Pero el hecho de que los ministros “aguantaran vara”, no se doblaran ante los insultos y amenazas del ejecutivo federal, de su consejería, la chusma y toda la “perrada” incluyendo al lambiscón Ignacio Mier, ya es una buena señal ya que en la oposición partidista quedan muy pocas esperanzas luego de que sus dirigencias se exhiben como defensores de sus propios intereses.

Tal vez por eso el caudillo está tan enojado y urgido porque se sienta un precedente que incluso va a tocar otras reformas como las del pasado viernes negro donde se violó todo ordenamiento legal y procedimiento legislativo y gran parte de su herencia maldita puede ser tirada a la basura en las próximas semanas cuando se revisen los recursos interpuestos por legisladores de la oposición.

No es en sí el rechazo a la primera parte del plan B, sino los argumentos que se esgrimieron para ello. Tan burdo fue todo que los ministros ni siquiera entraron a determinar si las normas aprobadas eran constitucionales o no. Simplemente por el procedimiento.

Y en eso de los procedimientos es por donde se pueden ir a la basura las 20 reformas aprobadas por los pandilleros de Morena convertidos en cártel donde se suman PT y Verde, quienes llegado el caso, podrían considerarse en asociación delictuosa.

En su soberbia o en su lambisconería, no se detienen a cuidar las formas y es ahí donde les dan palo. Así les ha pasado incluso en el congreso de la Ciudad de México, donde imponen el criterio de su ama a pesar de los razonamientos jurídicos que les dictan desde la oposición, donde les piden que por lo menos, respeten las reglas del juego. Les vale y por eso más adelante tienen que enmendar lo aprobado.

Total, que bien por la Suprema Corte, sienta un buen precedente a ver si lo entienden los cuatroteros y su caudillo. Lo que viene son más presiones y ofensas, amenazas y chantajes. Otra noticia positiva es que al menos en esta ocasión, Arturo Zaldívar se pasó al lado bueno de la Ley, justo cuando viene lo más duro.