• López quisiera que todos coincidiéramos con su visión política

Miguel A. Rocha Valencia

Para López, los gobernadores deberían estar sujetos, sometidos a sus decisiones personales. Seguramente el presidente cree que el pacto federal, es un estorbo para su proyecto lo mismo que la separación de poderes, la crítica y la discrepancia de su visión de la realidad.

Por eso la “cabeza” principal de nuestro semanario Impar, donde apuntamos que lo único que merecen los gobernadores, especialmente de oposición, es desprecio.

De ahí su renuencia a reunirse con ellos, calificarlos de corruptos o conservadores, negarles la entrega de participaciones federales y armar, con su ejército de bots, campañas de linchamiento contra ellos.

La misma regla aplica para quienes disienten y que como dice en su visión de blanco y negro, están contra la Cuarta. La posición es cada vez más abierta y desafiante, lo cual muestra su desprecio también, por procesos democráticos. Conmigo o contra mí, al más puro estilo autoritario.

Algunos alzaron las cejas pues traducen de su dicho hacia dónde va el tlatoani tabasqueño, aunque muchos lo hemos comentado desde antes de que asumiera el poder. Su vocación es esa, la mostró como candidato y al autoproclamarse presidente de la República sin serlo, en una acción anticonstitucional y que fue consentida en su momento.

Y está bien, es su estilo, así ve López su proyecto de gobierno y no nos espanta, lo veíamos venir, nadie debe decirse sorprendido. Es más, podríamos adelantar que eso es bueno pues los mexicanos estaremos muy a tiempo de aceptar o rechazar, mediante un proceso electoral, si la mayoría estamos de acuerdo o no con un sistema así.

Es más, como la campaña de López se siguió de largo luego de su triunfo y toma de posición, damos cuenta de que fortalece sus bases electorales utilizando todos los recursos a su alcance, desde el presupuesto federal, resecando las finanzas estatales a las que exprime pero no les devuelve lo que por ley corresponde, hasta la aplicación de la estrategia de compra de voto que va más allá del antiguo corporativismo sectorial o sindical, para transformarlo en política de gobierno, con su persona en el centro de todo.

El protector y benefactor del pueblo es él, estrategia de la cual es parte la estigmatización de los que no se suman, medios, periodistas, ricos, empresarios, gobernadores, instituciones, a quienes coloca como enemigos de los pobres, a los que dice, se debe recatar sí, pero a costa de todos los demás.

Es decir no plantea el profeta los medios orgánicos para superar los deciles de pobreza, sólo que debe salvarse de ella a millones y todos deben aportar su esfuerzo para lograrlo.

Por ejemplo, los empresarios explotadores deben generar plazas de empleo bien pagados y aportar impuestos para mantener el aparato de gobierno con todos sus programas sociales, pero no deben pedir apoyos fiscales o crediticios porque no hay.

Medios y periodistas deben ser voceros de la grandeza de la estrategia, de lo contrario, son conservadores y contrarios. Gobernadores están obligados a mandar dinero al señor feudal y generar los recursos para su propio sostén y crecimiento; no deben esperar ninguna ayuda de la metrópolis, quien además les dirá, dónde deben gastar sus ingresos. Si no lo hacen, son corruptos y reaccionarios, enemigos de la patria.

Así están las cosas, a eso nos enfrentamos. Claro, habrá quienes tengan otra visión, pero por eso, aquí, no les diremos enemigos, conservadores ni corruptos, por el contrario, los invitamos a dialogar, pero no a dividir.

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