Inicio Opinión Yo Campesino / Siniestro 

Yo Campesino / Siniestro 

  • Evidentes amenazas del ganso: generará violencia y pobreza para aprovecharlas 

Miguel A. Rocha Valencia 

En el recuento, todo puede esperarse del ganso de Macuspana, excepto algo positivo, al menos en casi cuatro años de gobierno, no lo hemos visto, pero en cambio, hay expresiones y acciones que cimientan nuestra idea de que aún falta lo peor de esta dizque Cuarta Transformación. 

Por lo pronto la estrategia es muy evidente como hacer reales necesidades inexistentes para que luego el mesías surja con “soluciones” y nos rescate de problemas que ya existían, pero se acentuaron en su administración “gracias a decisiones y justificaciones” que en el fondo fueron falaces, como la corrupción, pobreza, violencia, pésima atención en salud incluyendo escasez de medicamentos. 

De tal suerte que en vez de cumplir lo prometido, con sus dichos y acciones profundizó los conflictos, acentuó las diferencias y hasta confrontó a los mexicanos. Es en ese clima en que basa sus posibilidades de consolidar un régimen autocrático donde el único salvador posible es él o quien designe como cabeza de gobierno. 

El escenario está puesto, hay más corrupción que justifica los actos ilegales cometidos por él, sus hermanos, nueras, cuñadas, hijos, compadres y colaboradores que se despachan del presupuesto a través de concesiones, moches, gestorías y contratos. 

Incluso en algún comentario hicimos notar que se trataba de una mente perversa que basaría sus acciones aprovechando las desgracias y necesidades de los mexicanos, incluyendo los “más necesitados” que serían en este caso los ancianos y desde luego la clientela de ninis dispuesta a vivir de la dádiva, la cual defenderán con su voto. Pero hoy vemos que el plan, pasa a lo siniestro. 

De entrada, la cancelación del Aeropuerto Internacional de Texcoco cerró la puerta a inversiones nacionales y extranjeras (lo importante no era atraerlas, sino espantarlas) para generar desempleo y pobreza con cargo a deuda pública al tiempo que se propiciaba saturación y abandono del mantenimiento del AICM para encontrar en el de Santa Lucía la única “solución” al aerotransporte. 

La estrategia se cumple paso por paso y con las salpicaduras de corrupción donde el Ejército tiene una gran parte y con ello se compra su lealtad y silencio. 

Llegó la pandemia que, en vez de preocupar al gobierno, el machuuchón la festejó abiertamente con su expresión: “cayó anillo al dedo” igual que la crisis económica que para 2020 era evidente con el incremento de los pobres alimentarios y la exclusión de 15 millones más del sistema público de salud con el Insabi. La escasez de medicamentos cuya compra se suspendió por “corrupción”, ya era evidente. 

Por eso no le importan las 500 mil muertes por la pandemia, de los cuáles pudieron evitarse la mitad. 

En tanto, la inseguridad se mantenía al alza incluyendo la liberación de Ovidio Guzmán y la insistencia de abrazos no balazos, con el resultado de casi 130 mil asesinatos y 35 mil desaparecidos en esta administración, comunidades tomadas por el crimen, gobiernos afines que protegen el corredor del Pacífico, la incapacidad para detener a ningún capo de los cárteles y la “captura” de 167 miembros de guardias civiles acusados de portación de armas exclusivas del ejército. 

A cambio, se rama un circo para justificar la captura de un narco en Jalisco y se promueven quemas y balaceras en otras plazas de la República que vendrían a justificar la integración administrativa, porque ya está de facto, de la Guardia Nacional a la Sedena mediante un decretazo o ley secundaria del profeta, aunque con ello sólo se trate de cubrir un procedimiento que podría causar problemas al autor del desastre. 

Es decir, la provocación del caos donde sólo se queman y atacan empresas no afines a la cuarta como los Oxxos, y se sacrifica a particulares inocentes, despierta sospechas pues todo resulta impune y si hay algún detenido se desconocen identidades y “rangos” dentro de las organizaciones criminales. 

Caos que cae anillo al dedo, oportunísimo sobre todo en vísperas de que el tlatoani olmeca se rasgue las vestiduras ante sus fanáticos el 15 de septiembre en que habrá de proclamarse como apóstol dispuesto al sacrificio de la seguridad e independencia nacional para rechazar “intervenciones extranjeras” a nuestra soberanía. 

Anarquía que será aprovechada el 16 de septiembre para proclamar la urgencia de que el ejército siga en las calles con una Guardia Nacional anexada en lo administrativo porque es la salvación de México, aunque en estos cuatros años, los cuerpos militares se hayan convertido en una élite favorecida por el gobierno que, con dinero, concesiones, cargos públicos les pagó el honor. 

Si, lo peor está por venir, de eso no cabe duda, esa es la estrategia siniestra del caudillo de Tepetitán. La pregunta es si entregará el poder, aunque sea a alguna de sus corcholatas.