• Crisis en seguridad, salud, economía y política causan confusión y repudio

Miguel A. Rocha Valencia

En medio de una gran confusión por la pandemia del SARS-CoV-2, cuyo pico más alto se alcanzará a finales de junio, un semáforo federal operado por gobernadores, con un López Obrador de gira confrontado con la Iniciativa Privada, medios y científicos; un millón de despedidos, recrudecimiento de la inseguridad, caída en el PIB y el índice de confianza, así como congresos de Morena al agandalle presupuestal sólo queda expresar ¡Sálvese quien pueda!

Efectivamente los números indican que el pico de la pandemia no se ha alcanzado y, sin embargo, arrastrados por las presiones de Estados Unidos y los apremios políticos y económicos internos, inicia la etapa de “Nueva Normalidad” en la cual se autorizará la reapertura de otros sectores productivos y actividades.

La UNAM dio a conocer un estudio donde advierte que lo peor de la epidemia llegará hacia el 27 de junio, por lo que la curva de contagios y fallecimientos seguirá al alza por lo menos tres semanas más y podrían incrementarse al relajarse medidas de distanciamiento social.

No obstante, y con todo lo que ello implica, quien se dice presidente de México, reinicia giras por todo el país donde se dan manifestaciones de repudio y le piden renunciar, recorridos donde por necesidad habrá concentración de personas y puede contribuir a contagios.

Pero la urgencia política de recuperar espacios en medios y la agenda nacional, impulsan a López a reiniciar la campaña que inició hace más de 18 años.

En tanto, gobernadores de por lo menos 16 estados, algunos de Morena (incluyendo la CDMX), plantean su propia agenda de reapertura sectorial especialmente aquéllos que han solicitado inútilmente apoyo al gobierno federal, el cual cede de facto obligado por la realidad.

El propio exdirector del IMSS y flamante senador moreno, Germán Martínez reconoce los mensajes cruzados, increíbles dentro del propio gobierno y advierte de la “gran confusión, gran duda y contradicciones, donde nadie sabe cómo vamos a reabrir”. De plano para el expanista se trata de un ¡Sálvese quien pueda!

Y mientras afirma que antes que proteger la economía, se debe proteger a las personas, otro expanista disfrazado de policía, Manuel Espino advierte que México podría pasar por una etapa muy ruda de inseguridad en los próximos tres o seis meses, como herencia que dejará la pandemia.

Así iniciamos esta nueva etapa, donde quien debería asumir liderazgo nacional, se lanza a gira proselitista sin importarle la salud o la seguridad, para conservar el bono político que le permita mantenerse en el poder.

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