• En reflejo de las políticas de la 4T, huyen del país cientos de miles de mexicanos

Miguel A. Rocha Valencia

Seguramente el ganso festejará el incremento que mes con mes se da en las remesas que nuestros connacionales envían desde Estados Unidos y que en 2021 marcaron récord con casi 52 mil millones de dólares que significaron casi la cuarta parte de las reservas internacionales que guarda el Banco de México.

Festejará lo que no se debiera pues tras esos dólares hay historias tan dramáticas como cada una de los cerca de 560 mil mexicanos que, por estar indocumentados, fueron regresados a nuestro territorio en menos de ocho meses en que también se marcó un récord migratorio con un 32.2 por ciento en relación con el mismo período anterior.

Muchos de ellos, no regresarán, murieron como los 27 encontrados asfixiados en el tráiler de San Antonio, Texas, donde otros 24 migrantes centroamericanos fallecieron, otros más pierden la vida en los desiertos, especialmente el de Arizona y unos más, se quedan en el Río Bravo o en sepulturas clandestinas y olvidadas.

Estudios del Colegio de la Frontera Norte, del propio departamento de Migración de Estados Unidos y de la Border Patrol, sin olvidar los que realizan las instituciones “neoliberales” mexicanas, señalan que las causas de ese incremento en la migración de connacionales a Estados Unidos son básicamente dos: la búsqueda de oportunidades de trabajo y superación que no encuentran en México, o escapar de la violencia de que son objeto en sus territorios natales.

Tan es así que seguramente y a pesar de los peligros de muerte que arrostrarán, millares de mexicanos intentarán cruzar la frontera de manera ilegal para buscar trabajo y escapar de la violencia, como lo afirman los sacerdotes de tierra caliente en Michoacán y Guerrero.

Y ya que hablamos de inseguridad, habremos de apuntar el asesinato de otro periodista, el de Antonio de la Cruz, en Ciudad Victoria, Tamaulipas, justo cuando salía de su domicilio en compañía de su esposa, quien quedó gravemente herida.

Aumentará el flujo de migrantes porque en este sexenio esa es la tendencia y con ello, incrementarán las remesas que en 2021 superaron en 11 mil millones de dólares a las del 2020 que fueron el doble que las del 2019, según datos de Banco de México.

Y es que la falta de oportunidades, pérdida de empleos y la inseguridad, van en aumento. La muestra clara fue que, en mayo, el Inegi, en base a su encuesta sobre población empleo, reportó la supresión de 518 mil trabajos, de los cuales la mitad fue de ocupaciones formales.

Lo preocupante es que cerca de 250 mil de esos empleos perdidos, estaban en la informalidad, lo cual implica que un número igual de mexicanos que buscó ocupación, no lo logró ni siquiera en el autoempleo o fuera de los registros hacendarios.

Esas personas de “algo” tendrán qué vivir. Hasta hoy incluso actividades ilegales son consideradas informales, como la venta callejera de mercancías sin importar si son robadas o no. ¿Cuáles son las alternativas?

Y como siempre, el machuchón de Palacio Nacional no es culpable de nada, echa la responsabilidad a Estados Unidos de un problema que se origina en México y aquí debería resolverse, pero como dice el periodista Paco Rodríguez ¿Cómo pedirle algo a los mediocres que nos gobiernan?

En ese sentido, habrá de reconocerse como un “logro” de la 4T el incremento de las remesas del extranjero y si es así, también le apuntaremos la creciente huida de mexicanos incluyendo la muerte prematura de cientos de ellos en los estados de Texas y Arizona.

Los números son incontrovertibles: a mayor pobreza, menos oportunidades de empleo o desarrollo y aumento de la violencia y la impunidad, aumenta la migración y con ello, las famosas remesas procedentes de Estados Unidos que el mesías presume en las mañaneras.

Con ese bagaje irá el ganso a su entrevista con el estadunidense Joe Biden con un plan, según él, exigente, cuando en realidad, en vez de construir un México de oportunidades y seguro, hace todo lo contrario. Veremos si es tan bravo o cínico.