• Cancelación del NAIM no costó 332 mil millones de pesos, fue más del doble

Miguel A. Rocha Valencia

Tiene razón el Profeta de la 4T, la Auditoría Superior de la Federación se equivocó, no fueron 331 mil 996 millones 518 mil pesos lo que costó la cancelación del Nuevo Aeropuerto Internacional de la Ciudad de México, fue más del doble. De hecho, a partir de los meses octubre-noviembre del 2018, nuestro país vive fuga incesante de capitales, las inversiones no llegan, hubo devaluación y empresas perdieron dinero.

Calcular en pesos o dólares lo que México pierde por decisión personal de un tabasqueño llamado Andrés Manuel López Obrador, sin fundamento tecnológico, social y político, salvo una presunta corrupción que en dos años no se probó, resulta difícil, aunque para estudiosos del tema, la sumatoria del costo cuantificable y lo que el país pierde todos los días, superaría los 600 mil millones de pesos.

Si el tema fuera simplista para como estaban las cosas a la fecha de cancelación, sólo se perdieron cinco mil millones de dólares ya invertidos, otros cuatro mil por la liquidación de contratos, es decir algo así como 180 mil millones de pesos.

Pero no es tan simple y los datos los revela la Auditoría Superior de la Federación, por eso el berrinche del mesías macuspano, quien además encontró en la debilidad del titular, David Colmenares Páramo, la oportunidad de minar la credibilidad de la ASF en sus análisis y resultados. Por eso no presiona para que renuncie o lo corran, quedará como la tapadera ideal para todas las aberraciones presupuestales de la Cuarta, distinguida por la opacidad y discrecionalidad del gasto.

Porque si de encontrar la verdad se tratara, la administración de quien gobierna el país sería desnudada en toda su corrupción e ilegalidad con la entrega de contratos directos y concesiones a sus vasallos, el injustificado gasto del presupuesto, desviaciones, compra de conciencias, subejercicios y desde luego su incapacidad para distribuir la riqueza nacional.

Los datos son claros y si alguien debiera renunciar acaso por rescatar algo de su antigua honorabilidad, sería el director del Grupo Aeroportuario de la Ciudad de México, Gerardo Ferrando Bravo, quien se atrevió a afirmar que la cancelación del NAIM “sólo costó” 100 mil millones de pesos, cuando esa cifra apenas suma lo que se gastó desde 2014 cuando iniciaron los estudios y proyecto ejecutivo de la cancelada terminal aérea de Texcoco.

Ferrando Bravo se vuelve cómplice al callar cuando el Peje de Macuspana acusa a MITRE de haberse vendido a intereses de la mafia en el poder cuando ese organismo es el certificador internacional por excelencia en materia de aviación en el mundo.

Pero aun así, la cifra de 332 mil millones se queda corta pues sólo suma los 163 mil 541 millones erogados hasta el cierre de todos los contratos, los costos económicos no recuperables  por 78 mil 127 millones; la inversión ejercida en la construcción del proyecto con 70 mil 500 millones; la terminación anticipada de contratos siete mil 629 millones; costos financieros (esquema de financiamiento) 84 mil 915 millones; la liquidación de la Fibra E por 34 mil millones de pesos, la recompra de bonos por 50 mil 887 millones, costos legales por 498 millones 500 mil pesos y adicionales por 168 mil millones.

Pero, además, en el mismo análisis presentado por la ASF sólo en el caso del NAIM, el cual consta de 74 páginas, falta agregar la liquidación de contratos pendientes, las asesorías y representación legal en la recompra de bonos que se liquidan a razón de 200 millones de dólares con dinero del TUA del actual AICM, además del gasto que implican 41 juicios de amparo vivos, un juicio contencioso y dos demandas de arbitraje internacional.

Todo eso, sólo se podrá cuantificar y sumar cuando se liquiden contratos, juicios y asesorías. Es decir que al igual que la desconfianza internacional en el país, la cancelación del NAIM, le sigue costando a los mexicanos.

Por eso, lo de los 331 mil millones son una parte, el real costo del capricho del Profeta de la 4T, resultará mucho más alto del estimado por la ASF, al que habrá de sumarse el descrédito de la institución que, para el caudillo, resulta de mayor importancia.

Dejar respuesta

Please enter your comment!
Please enter your name here