• Tanto ataque a la corrupción y no hay castigo

Miguel A. Rocha Valencia

El discurso de la corrupción, la mafia en el poder y acusar de todo a los que se fueron, tendrá un límite y como todo mensaje si no aterriza se volverá contra el emisor. 

Nadie niega que gobiernos idos dilapidaron y se robaron la riqueza del país. Hicieron de la corrupción, ineficacia y frivolidades, una forma cínica de “gobernar”, actuaron pese a las denuncias con cinismo e ineficacias la partidocracia hasta entonces reinante, mereció ser despojada del poder, pero ¿por qué hemos de purgar sus errores y culpas los mexicanos?

Pero si de recomponer todo se trata y para ello se cuenta con mayoría calificada y simple en las cámaras del Congreso, para qué violentar la Ley, si en caso necesario puede y debe ajustarse a las necesidades, al proyecto del actual mandatario, ya que al final, quien deberá de rendir cuentas de cara a la Nación será él.

Si tiene un gabinete a su medida, por qué desdecirlo o desoírlo y caer en el totalitarismo que nos lleva a la vieja anécdota de que cuando el presidente preguntaba ¿qué hora era? le contestaban la que él deseara con tal de no contradecirlo.

Mi hermana “la médica”, Teresa hizo énfasis en que “nunca, vi tanto ataque a los que robaron y despojaron a los mexicanos como ahora”, le faltó agregar de parte de quien han surgido esas acusaciones desde hace años en que se les tildó como la mafia en el poder, reclamo del cual nos hicimos eco muchos periodistas.

También coincido con ella, en que López Obrador ya es el presidente de México. Debería yo agregar, de todos los mexicanos, sin distingos, incluyendo a quienes se dicen chairos y a quienes califica de fifís, adversarios, conservadores y demás. Sí coincido, debe haber respeto a las ideas pero quien debe hacerlo por ley, no lo hace, acusa desde Palacio Nacional con la impunidad que da el poder.

Hace más de cuatro meses quien ganó las elecciones, es presidente de México, pero siguen las promesas, continúa una campaña que no acaba y las principales ofertas siguen sin cumplirse.

Un combate a la corrupción que no aterriza con culpables de esa mafia que denunció y que por lustros, fue bandera de campaña.

Y ni qué decir del país amoroso en el cual estarían los delincuentes, incluyendo huachicoleros. Hoy, contra lo prometido, se prepara a combatir al crimen (y migrantes) como lo hicieron los que se fueron, fuego con fuego a través de una de las mayores fuerzas militarizadas, la Guardia Nacional.

Promete que en seis meses estará el cambio, pero no nos dice que en el camino, habrán de morir miles. Y EU, feliz, le habremos hecho la tarea.

Ni hablar del incumplimiento de la Ley ya sea con consultas ilegales, envío de memorándums para borrar la norma vigente, entregar obras y compras sin licitación o nombrar funcionarios a modo, contra lo que establece la legislación.

De Texcoco, más de 200 mil millones de pesos enterrados que siembran incertidumbre entre inversionistas a los que invita pero no llegan, causa pérdidas por lo mismo en la paridad cambiaria y la Bolsa de Valores, generando el consecuente desempleo. ¿A dónde nos lleva?  f

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