• Aferrado al petróleo, López vive en el pasado y hunde al país

Miguel A. Rocha Valencia

Está bien que el tlatoani tabasqueño tenga sueños, pero para ser presidente de México, debe poner los pies en la realidad. De otra forma, López se arriesga a morir junto con su movimiento Morena, en su necedad de ver en el petróleo su tablita de salvación.

Las cifras “hablan” por sí mismas: caída de los precios de la mezcla mexicana, que no es la mejor, baja universal en el consumo de combustibles fósiles, disminución en la producción y venta, así como una competencia internacional feroz en la generación barata de energías.

Por lo pronto hay pérdidas por más de 600 mil millones de pesos de Pemex, empresa quebrada que ni con toda su estructura sería capaz de pagar su deuda interna y externa. Bueno la liquidación de sus pasivos harían que la paraestatal se fuera a la ruina financiera, pues llegan a los 3.88 billones de pesos, más de la mitad de la propuesta de presupuesto de egresos para el próximo año.

Hace apenas un año, esos pasivos sumaban menos de la mitad, pero para iniciar, los laborales dieron un “brinco” del 34.8 por ciento para ubicarse en 1.2 billones de pesos y al cierre de 2019, sus deudas a corto plazo crecieron en un 23.3 por ciento con proveedores de corto plazo.

La situación se agrava por la caída en la producción y los ingresos, que no se volvieron trágicos gracias a los aseguramientos que vienen desde atrás y que permitieron mantener precios de la mezcla mexicana, pero a un costo superior de 20 mil millones de pesos de la cobertura.

Tal vez por eso Jonathan Heat, subgobernador del Banco de México afirma que “sin lugar a dudas Pemex es el mayor dolor de cabeza de este gobierno, pero parte del problema es que el gobierno no lo ve así, sino como una promesa de motor de crecimiento en el futuro, lo cual es prácticamente imposible”.

Lo más grave es que el especialista lo dijo durante el seminario anual de la calificadora Moody’s Investors Service ante cuya audiencia sugirió al gobierno de la “Cuarta Transformación”, solucionar los problemas de la petrolera antes que el dolor de cabeza pase a ser una migraña y posiblemente después va a ser un cáncer incurable, y ahorita quizá estamos en tiempos de poder resolver este problema, pero el gobierno no lo enfoca de esa manera.

A pesar de eso y que el propio secretario de Hacienda Arturo Herrera Gutiérrez reconoce que Pemex es un fuerte lastre financiero para el país, en el paquete económico 2021, el gobierno destinará 450 mil millones de pesos a la empresa productiva del Estado, lo que representa 54 por ciento del gasto total de inversión, lo cual resulta un contrasentido si se toma en cuenta el nivel de pérdidas ya mencionado.

La otra parte del gasto a inversión, se irá al Tren Maya donde dos grupos de la iniciativa privada se retiraron y entrará, como presume el presidente López, el holding Black Rock con todo y los intereses que se cobra, incluyendo concesiones a lustros o décadas.

Además, de acuerdo a calificadoras internacionales, la situación de Pemex es tan grave que está al borde de que sus documentos de deuda se transformen en basura y si eso ocurre, será el acabose. El caso es que, si las previsiones de los especialistas se cumplen al menos la mitad, entonces Pemex será la tumba de la Cuarta y la quiebra más desastrosa de la economía mexicana de la cual ya hay una gran desconfianza internacional.

Es decir, se puede acabar la Cuarta y nadie pagará por eso, pues como dijo el tlatoani de Palacio Nacional, él la encarna, él es el proyecto. Pero el daño al país, será histórico y cargaremos con ello los mexicanos por muchos años.