• Preocupación del Ganso es de pesadilla. Su legado: muerte, mentiras, destrucción, corrupción

Miguel A. Rocha Valencia

El Ganso (él se puso así) está muy preocupado, pero no por pasar a la historia como mediocre. Primero porque irá al basurero de las fábulas y segundo porque será recordado como el peor destructor de instituciones, economía, tejido social, mentiroso, protector de corruptos y delincuencia organizada, pero lo peor, el genocidio por mal manejo de pandemia y más de 100 mil asesinatos en los primeros tres años de su ¿administración?

Es decir, se trata de un no gobierno de pesadilla y desgracia donde los pobres crecieron, los miserable se sumaron, los muertos aumentaron por “ahorros” falta de medicamentos, estudios, operaciones, exploraciones cancerígenas, tratamientos, asesinatos, crímenes con todas las agravantes, porque ocurrieron con premeditación, alevosía y ventaja desde el poder.

Y lo peor, el intento, hasta hoy fallido de destruir el tejido social mediante la confrontación de los mexicanos, lo mismo en los campus universitarios que en los hogares, fábricas, gremios y organizaciones de la sociedad civil.

Se le recordará por intentar acabar con las instituciones por decreto y ahogándolas presupuestalmente, incluyendo aquéllas de la sociedad civil. Expulsar más mexicanos desesperados por la miseria y la violencia para que envíen dólares y los presuma como logro, como la hace con las cuentas bancarias recolectoras de dinero negro, parte del cual se presume proviene del narcotráfico, donantes “desinteresados” que compran impunidad, presidencias municipales, curules y gubernaturas. 

Incluso se le recordará como el “tristemente célebre” por imponer su ley, la del Ganso con la cual castiga a enemigos, a quienes se la “deben” y les cobra con rencor con cárcel, persecuciones, juicios mediáticos sumarios, mientras a los suyos, sin importar el pecado, los cuida, protege y favorece con contratos y riqueza.

Ahí están Rosario Robles y Emilio Lozoya, harina del mismo costal, pero con trato diferente; ahí está el empresario consentido Carlos Slim con el renuevo de concesión de Telmex, entrega de obras,

También se le recordará por la opacidad en el gasto público, por el uso faccioso del presupuesto, la entrega sin licitación del 75 por ciento de los contratos públicos, por espantar 40 mil millones de dólares en inversiones con una sola contrarreforma, la eléctrica, por la cancelación de un mega aeropuerto de 120 posiciones para construir a cambio uno de sólo 14, por tirar en eso más de 250 mil millones de pesos de los mexicanos, contraer deuda pública por 2.5 billones de pesos y “reventar” proyectos de infraestructura, laborales y ecológicas.

Ni hablar de malgastar dinero en proyectos viejos como una refinería innecesaria y un trenecito que agredirá las reservas ecológicas y cuyo presupuesto ya se disparó de 140 mil a 200 mil millones de pesos. Eso sí, habrá de apuntarle en su epitafio la entrega ilegal de obras y concesiones a los empresarios que se dejaron chantajear, a los que “cooperaron” y compraron no sólo impunidad sino también privilegios, como lo hicieron los mandos castrenses que se llenan los bolsillos con el dinero presupuestal.

Pero tal vez el peor recuerdo de este sujeto que se dice presidente de México y sólo actúa como líder faccioso de un rebaño de borregos que obedece la orden del amo, a quienes exige lealtad ciega, él lo dijo, sea la intentona de acabar con instituciones, incluyendo educativas e investigación ahogándolas presupuestalmente si no se doblan ante sus designios.

Ahí están las comisiones de Energía, Competencia Económica, el Instituto Nacional Electoral, el Tribunal Electoral del Poder Judicial, la Suprema Corte de Justica, de una vez ¿Por qué no? La Universidad Nacional Autónoma de México.

Si tanto le duele que lo corrieran de la UNAM luego de 14 años de fósil en los cuáles no aprendió nada, salvo lo que se le da, grillar, chantajear y destruir, que son las más primitivas “cualidades” del homo sapiens, pues que se quede con sus “universidades patito”, las Benito Juárez, esas donde nadie egresa, porque ahí viven del presupuesto a través de becas, sin ninguna evaluación y buenos para nada. Sólo consiguen empleo como agitadores o promotores de Morena, de la Cuarta.

Semilleros de activistas más no de profesionales productivos. Que se quede con ellas y se olvide de una de las más prestigiadas instituciones del mundo y de la cual, universitarios o no, estamos orgullosos y dispuestos a defender su autonomía.

El machuchón tabasqueño es una desgracia para México.

Por mi Raza Hablará el Espíritu