- Crimen organizado y China, enemigos de EU
Miguel A. Rocha Valencia
Sin duda uno de los temas torales del secretario de Estado norteamericano, Marco Rubio García es el del crimen organizado en México y sus complicidades con las redes delincuenciales de Estados Unidos.
Pero en sus alforjas, el funcionario de origen cubano seguramente también trae el tema de China y sus relaciones comerciales con México legales e ilegales, ya que el propio Marco Rubio, considera al país asiático como adversario “potente y peligroso” refiriéndose al tema comercial.
De las pláticas a palacio Nacional es obvio que se conocerá sólo lo que acuerden la president(a) de México y el funcionario estadunidense, pero sin necesidad de especular se sabe que esos son los dos grandes temas en los cuales esté metido el señor Rubio desde hace ya algunos años.
No olvidemos que en materia de seguridad él fue quien consideró que el profeta de la 4T estaba al servicio o protegía a los criminales, especialmente los del cártel de Sinaloa, donde el hoy secretario de Estado tiene información de primera mano.
Sus opiniones acerca de la penetración de la delincuencia en las estructuras del gobierno y territorio mexicanos, fueron vertidas en su calidad de senador republicano por Florida e incluso llegó a acusar directamente y confrontarse con el hijo predilecto de Tepetitán, Macuspana, Tabasco. Habló de complicidades.
Empujó también el señor Rubio la idea de que a los cárteles del narcotráfico se les clasifique como grupos terroristas a fin de ampliar el abanico legal que su país puede argüir para tomar medidas contra sus integrantes y sus cómplices.
En aquellos días, el entonces senador abordó el tema de la cercanía del mesías tropical con los gobiernos dictatoriales de Cuba, Venezuela y Nicaragua, asunto que bien pudo tratar con la mandataria mexicana.
Ahí mismo y aunque no se diga pudo verse el asunto de China y su gran participación en la economía mexicana. No se nos pase que esta misma semana se dieron a conocer que la actual administración aplicó al menos dos medidas importantes para contener el intercambio con ese país asiático con el que nuestro déficit comercial sigue en aumento.
En la primera mitad del año la diferencia entre lo que México vende a la potencia asiática –principalmente minerales– y lo que ésta compra alcanzó un récord de 57 mil 534 millones de dólares, 3.29 por ciento más que en 2024, de acuerdo con el Banco de México.
De acuerdo con la Administración General de Aduanas, de enero a julio las principales ventas de China a México fueron de autos terminados, por un valor de tres mil 300 millones de dólares; autopartes, dos mil 600 millones; teléfonos inteligentes, dos mil 200 millones; pantallas planas, dos mil millones, y artículos de bajo costo, mil 800 millones de dólares.
Todo eso es al margen del contrabando que ingresa casi abiertamente y que, en materia de transporte, la Ciudad de México se convirtió en una de las entidades que adquiere más productos, proyectos y tecnología chinos.
Ahí están todos los trolebuses y autobuses traídos de Yutong, los furgones para el tren Ligero, los de la línea Uno del Metro y muy posiblemente los del AIFA-Pachuca. Más todo lo ya solicitado y que está por llegar.
Tal vez por eso sería bueno recordar que en ocasión de su audiencia ante el Senado el 15 de enero de 2025 y en ocasión de su designación como secretario de Estado de Donald Trump, Marco Rubio calificó a China como «el adversario casi más potente y peligroso al que se ha enfrentado esta nación». Apuntó que el Partido Comunista había «mentido, engañado, pirateado y robado para alcanzar el estatus de superpotencia global a costa nuestra».
Así que los temas no son fáciles, hay controversias y aunque nuestro gobierno haga presentaciones de los “logros” en materia de seguridad, seguramente al otro lado de la frontera norte nos llevan una buena cuentecita y difícilmente se podrán contravenir los números y versiones con que cuentan, máxime si en materia de seguridad allá tienen no sólo pruebas que tanto se reclaman, sino a los testigos más importantes de las ligazones criminales con gobiernos de todos los signos y colores.
Podremos negarlos, pero no los vamos a convencer pues los testigos de primera mano están allá. Con Rafael Caro, Joaquín Guzmán y su prole, así como el Mayo Zambada, ni cómo decir que no. ¿O si?















