• Se cae en pedazos economía y la criminalidad aumenta su violencia

Miguel A. Rocha Valencia

A unas horas de que el Banco de México, disminuya, una vez más, la expectativa de no crecimiento de México para este año, el Inegi confirmó que el Producto Interno Bruto del país, se contrajo 0.1 por ciento en 2019.

Y aunque presidencia tenga otros datos, es un hecho que la economía va en retroceso, y no porque exista mala voluntad, sino por ignorancia y terquedad de quien gobierna este país, convertido en factor de desconfianza por sus erráticas, viscerales y autoritarias decisiones, que no se traducen en políticas públicas ciertas ni confiables.

Los sectores estratégicos como la construcción, siguen cayendo y con ello el empleo; el agro, so pretexto de corrupción, deja de percibir apoyos directos a la producción y esto se traduce en importaciones masivas de alimentos.

Pero lo peor, es la falta de inversión doméstica e internacional, derivada de la desconfianza que se vive en todos los sectores por la falta de certeza jurídica, ya que, no obstante, existen normas, leyes que reglamentan todo, cuando el presidente decide brincárselas, no hace sin ninguna restricción, violando los preceptos impunemente.

No hay seguridad para inversionistas y eso trae conflictuados a inversionistas, productores, empresarios que no se atreven. Así en los sectores de la construcción como los servicios y transformación como los farmacéuticos.

Sin seguridad legal, la inversión no va afluir y menos si se inició una persecución fiscal contra todos.

Por eso el sector de los medicamentos; contratos cancelados, producciones truncadas, desempleo, falta de atención a enfermos y la consecuente ausencia de fármacos. Y lo peor, una auto victimización del presidente quien se dice perseguido, agredido por todos quienes no tienen su visión de país, de la realidad.

Cómplices sin duda, aquellos que cercanos no se atreven a arriesgar su chamba y decirle al todo poderoso que está mal, que sus acciones, si bien se justifican en aras de un combate a la corrupción, traen problemas muy graves, como lo muestran los números y la cada vez mayor protesta social.

Lamento dije en días pasados, no haberme equivocado cuando afirmé que el nivel de López y su gabinete, no estaba a la altura de un país como México. Tal vez para un centroamericano si, con perdón de sus habitantes. No se tiene la capacidad, no reaccionan y nos estamos hundiendo.

Lo peor es que cuando alguien le dice verdades al presidente, lo persigue, lo corre, lo sataniza y lo acusa de enemigo.

Pero peor es dejarlo que haga y deshaga sin decirle lo que está mal y aunque tenga otros números, debe decírsele que están equivocados.

Deben desde Hacienda decirle lo que está pasando, pero ¿Cómo si la mediocridad es divisa de este gobiernito que no alcanza a entender que sin confianza no hay avance?

Si eso fuera poco, paralelo a las malas decisiones en economía, está la seguridad pública; las matazones continúan; hombres y mujeres son asesinados; niños se arman para no ser ejecutados con sus mayores y, en suma, la criminalidad nos alcanza a todos con violencia pocas veces vista.

Peor eso sí, a los de casa como Manuel Bartlett y Ana Guevara, justicia y gracias, y a los otros, simplemente justicia como Rosario Robles.

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