• El mayor engaño no será Santa Lucía, Dos Bocas, Tren Maya o rescate de CFE y Pemex

Miguel A. Rocha Valencia

Con un gasto que “oficialmente” supera los 15 mil 500 millones de pesos con apenas 16 por ciento de sucursales en construcción, el Banco del Bienestar está llamado a ser el mayor botín y fraude de la 4T, resumidero donde se confunden sobre costos, asignaciones directas, robos, “favores”, sustracción de bienes y dineros, así como una renta anual superior a los seis mil 500 millones de pesos para mantenimiento y personal.

De entrada, a dos años de su “creación”, en Banco está salpicado por no ser hundido en escándalos de corrupción, tanto en la adquisición de software y hardware hasta la asignación de obra, compra de materiales, cambio de funcionarios, licitaciones restringidas y hasta la designación de militares en la construcción de las sucursales.

Lo más relevante sería aquella asignación de 11 mil millones de dólares para adquirir el sistema operativo del Banco, a cargo de Rabindranath Salazar Solorio, a quien desde su paso por Bansefi se le atribuyó una rapacidad desmedida y ante el escándalo generado por la decisión de entregar a un operador “suyo”, el control operativo (cibernético) de la institución, sólo se le premió cambiándolo de puesto y elevándolo a nivel de subsecretario de Desarrollo Democrático, Participación Social y Asuntos Religiosos de Gobernación.

Se le cayó el negocio y la oportunidad de manejar una nómina equivalente a los seis mil 500 millones de pesos, así como la distribución de los casi 350 mil millones de las pensiones para adultos mayores y los fondos de “Sembrando Vida”, que aumentarían para 2021 una vez que se ajuste el padrón de beneficiarios, aunque eso no significa, con los antecedentes de Rabindranath, que los dineros se lleguen a sus destinatarios.

Este junto con las obras físicas del Mesías Tropical, representa un barril sin fondo y de dudosa posibilidad auditable, ya que el manejo de nóminas y fondos, no es transparente. Las denuncias de no entrega, manipulación y condicionamiento son cotidianas, aunque para la titular de la Función Pública, Irma Eréndira Sandoval, esas acusaciones son infundadas, no existen, sobre todo si son contra súper delegados o cualquier funcionario o empleado de la Cuarta.

Por lo pronto el dinero transferido por Hacienda no alcanza para construir las dos mil 700 sucursales bancarias, cuyo costo se calcula en 11 mil millones de pesos, mismas que serán atendidas por personal de a “pie” cuyos salarios oscilan entre los 10 mil y 25 mil pesos, independientemente de que el mantenimiento de instalaciones y sistema operativo, se llevarán una fortuna anual.

Ahí se abre nueva oportunidad de negocios, especialmente en el área de administración y mantenimiento del sistema operativo y ni qué decir de las instalaciones, cuya vigilancia es materia aparte. Hasta el 2020, el Banco reportaba pérdidas por 700 millones de pesos, que se suman a las cantidades a dispersar y que no son auditables.

Igual sucede con las otras “grandes obras” del Ganso de Macuspana, ya que no sólo se ocultan, perdón reserva información respecto a los proyectos ejecutivos de las mismas y el real costo frente a los niveles de construcción que llevan. NI siquiera se conocen las modificaciones derivadas de la falta de planeación.

Ahí está el Tren Maya, que ya sufrió cambios en su recorrido e incluso como ocurrió en la Línea 12, se improvisan tramos elevados para evitar conflictos y gastos, lo cual modifica el trazo. De Santa Lucía, ya se sabe que existe una orden para volver al antiguo plan de operaciones, en Dos Bocas los problemas técnicos se superarán con “mantenimiento” que no estaba programado y en todas ellas existe un sobre costo que no se esperaba y que ni con la entrega de obra al Ejército se logra superar.

Cabe mencionar que a pesar de que la Auditoría Superior de la Federación “ajustó las cuentas” para darle la razón al machuchón de Palacio Nacional a los 113 mil millones de pesos en pérdidas por cancelación del NAIM, no incluyó los seis mil millones de dólares (120 mil millones de pesos) que se obtuvieron de las fibra E, de los cuáles se debieron pagar mil 800 millones con intereses a los tenedores de esas acciones, en tanto que los otros cuatro mil 200, se pagarán con el TUA del AICM durante los próximos 18 años. Y mientras, el mantenimiento de la actual terminal aérea saldrá de dinero fiscal. Gran Negocio.

De Pemex y CFE ni hablar, sus pérdidas siguen en aumento. De los 700 mil millones de pesos reportados durante 2020, se espera un incremento del 16 por ciento en 2021, en tanto que la deuda de la petrolera se hace insostenible a pesar de que le quitan un peso por 73 mil millones de pesos a pagar de impuestos.

No queda duda que la Cuarta transformación no sólo cuesta en destrucción de instituciones, confianza, cientos de miles de muertos, inseguridad, masacres complicidades con el crimen, pérdida de millones de empleos, caída de la economía, sino también, muchos miles de millones de pesos que obviamente pagaremos los mexicanos, incluyendo los chairos que tengan una forma productiva de vivir.

Por eso, un voto por Morena, es un voto contra México.