• Escándalos políticos podrían crecer ante el panorama financiero del país

Miguel A. Rocha Valencia

Sin duda, la estridencia del asilo a Evo Morales, la imposición de Rosario Piedra en la CNDH, y la advertencia que nos dejan estos hechos sobre el carácter autoritario del gobierno de López, no debe pasar desapercibida, pero eso no debe distraernos de los temas económico-financieros que pueden convertirse en un acelerador de los fenómenos políticos que urde la 4T.

Ambos escándalos, que sirvieron para exhibir a los legisladores morenistas como “garbanceros” de López, sin importarles el descrédito personal y del Congreso, no sirven para atenuar las nubes negras que se ciernen sobre la economía nacional y global.

México, de acuerdo con el Bank of America Merrrill Lynch, está cerca de perder su grado de inversión, en tanto que Citi Banamex, disminuyó su pronóstico de ¿crecimiento? De la economía mexicana para el 2020 y la pasó de 1.2 por ciento del PIB al uno por ciento.

Eso incluso comprometerá a la “la joya” de la actual administración, el aeropuerto de Santa Lucía, donde para colmo el secretario de Comunicaciones sale a decir que la opinión de las aerolíneas respecto al tema, no importa. ¿Entonces, quien pude hablar sobre el asunto si de ellas vive un aeródromo? Pemex también estaría comprometido.

El caso es que la economía va de mal en peor, con un peso que perdió en los últimos dos días a causa, según los especialistas, de decisiones políticas del gobierno, Merrill Lynch pronostica días negros para la economía nacional, donde la falta de inversión generada por la desconfianza sería la salvación, pero, en vez de tomar acciones para ello, se hace lo contrario.

La confrontación del presidente y obvio, el gobierno con la iniciativa privada, los actores políticos y decisiones como la de asilar a Evo Morales, son factores de inestabilidad, lo mismo que los ajustes presupuestarios que afectan al sector primario, especialmente agricultura, ganadería y minería, independientemente de la restricción en la inversión pública.

Muestra de lo anterior, es la caída del 10.2 por ciento en el ramo de la construcción, lo cual generó la pérdida de 65 mil plazas de trabajo directas y otras 45 mil asociadas a industrias subsidiarias como el acero, vidrio, cable, minería y otras.

Incluso el hecho que el presidente vea otras cifras, es motivo de alarma entre analistas y calificadoras, ya que refleja el no deseo de cambiar las políticas públicas que sólo se nutren de programas sociales, pero no de acciones productivas que propicien crecimiento y desarrollo.

Así pues, el entorno político podría endurecerse, mostrar una cara más autoritaria ante un panorama económico negativo, donde por lo visto, no existe siquiera la intención de rectificar.

Esto es grave ya que de acuerdo con Bank of America, el 58 por ciento de los analistas afirman que el entorno negativo se debe en 58 por ciento a decisiones políticas de López y que el 77 por ciento de inversionistas encuestados prevén que las agencias de calificación crediticia quitarán grado de inversión que actualmente tiene México.

Si eso ocurre, Pemex podría irse a la quiebra. Difícil ¿verdad?