• Ganso Convirtió a su movimiento en todo lo que criticó y patentó a la nueva mafia del poder

Miguel A. Rocha Valencia

La lista se haría tan larga como este espacio para nombrar a todos los cuatroteros involucrados en actos de corrupción que harán del sexenio del ganso uno de los más costosos sólo en ese nicho que patentaron y donde efectivamente mostraron ser diferentes a los “otros” pues aquellos al menos eran despedidos, pero en la 4T son beatificados y premiados no importa cuánto robaron sino su devolución, sumisión o grado de humillación ante el sumo sacerdote.

Tanta diferencia hay que sólo el nivel de impunidad supera hoy el de la corrupción. Si con Peña Nieto los 43 de Ayotzinapa, la “Casa blanca”, frivolidades de los hijos y excesivo apetito del expresidente lo hundieron y acabaron prematuramente con su sexenio, con el ganso todo eso resulta juego de niños más si se toma en cuenta que el de Macuspana llevó la corrupción a su familia.

De hecho, así inició su mandato, con corrupción construyó y sostuvo campañas donde el dinero negro fue patente y reconocido incluso en cuentas bancarias que fueron canceladas ante la presunción de la participación del crimen organizado. Fueron miles de millones, maletas dirían Elena Chávez y Carlos Navarrete en pesos y dólares que no cabrían en los sobres amarillos en que recolectaban los hermanos Pío y Martín y otros altos jerarcas de la 4T.

La casa Blanca denunciada por Marcelo Ebrard quedó chica frente a la residencia Gris del hijo mayor, José Ramón a quien un cliente de Pemex se la prestó, esa empresa donde la esposa del hijo mayor, trabaja como gestora y es la del dinero en el hogar.

Y eso es lo que se conoce además de las casas de la “comadre” directora del periódico consentido de la 4T, pero está la minifábrica de chocolates de los hijos del prócer con la que se hicieron millonarios sin tener una producción congruente con las capacidades ni explicar la procedencia del capital, menos aun de dónde salieron los viajes y gustos caros de los Juniors.

Seguramente sabremos el alcance de esos excesos cuando el caudillo deje el poder (si lo suelta) pero son evidentes como también el hecho de que los funcionarios de primer nivel, todos, empezando por Rocío Nahle incrementaron sus fortunas clasemedieras pasando incluso por la familia de la ex secretaria de la Función Pública (la iglesia en manos de Lutero) Irma Eréndira Sandoval o de la parentela del titular del IMSS, Zoé Roberto Aburto, el junior del impresentable director de la CFE, Manuel Bartlett.

Y eso que aún están en el poder y tienen cooptado al Auditor Superior de la Federación, David Colmenares Páramo, cómplice en el despojo de los 40 mil millones de las afores, del intento por maquillar las cifras del dinero tirado a la basura con la cancelación del NAIM y de todos los contratos entregados por asignación directa a empresas inexistentes o sin capacidad para cumplir con lo estipulado. En más de cinco años se tienen registrados sub ejercicios en dependencias públicas como las del sector Salud y sobregiros arbitrarios e ilegales como los 40 mil millones más de la Secretaría de la Defensa.

Aun así, hay cosas inocultables más allá de los manejos “raros” opacos y visiblemente corruptos en Pemex, empresa a la cual no s ele pueden disminuir sus deudas ni pagos a acreedores aun con el apoyo fiscal y del presupuesto. Ahí están las manos de Nahle, los hijos del Peje, los compadres de todos y desde luego el agrónomo provinciano Octavio Romero Oropeza, incapaz para el cargo, pero bueno para la genuflexión y lo mal habido, es otro neomillonario.

Bueno frente a todo esto, el fraude de Segalmex al que les echan tierra todos los días para enfriarlo a pesar de superar tres veces la “estafa maestra” por la cual Rosario Robles Berlanga pasó tres años en la cárcel, están los atracos y reparto de dinero en la construcción de un Tren Maya cuyos costos se triplicaron “gracias” a la corrupción y amenaza en convertirse en la obra faraónica más cara e inútil de este sexenio.

Eso sin olvidar Mexicana donde ya los militares insatisfechos reclaman otros 20 mil millones de pesos para comprar aviones, naves que serán como las actuales, subutilizadas y que sólo agregan más pérdidas y subsidios que todos pagamos como los dos mil millones que se dan al AIFA para pagar su mantenimiento y nómina. Eso también es corrupción.

Será difícil cuantificar el nivel de corrupción a que se llegó en este sexenio y que fue cobijada y patentada por el caudillo de Tepetitán quien bien dice, “somos diferentes”, resultaron peores ya que a pesar de las denuncias y pruebas que se han hecho públicas, no hay uno solo de los involucrados en la cárcel, bueno habrá que reconocer que en el caso Segalmex, al inocente Ignacio Ovalle Fernández lo quietaron de director para cuidarlo mejor en una oficina de la secretaría de Gobernación, vaya castigo. Hay más, mucho más, pero ya se me acabó el espacio. LO que sigue es la piel sensible del Profeta.