• El Ganso nos lleva al despeñadero. Su legado: muerte, atraso, miseria, destrucción y corrupción

Miguel A. Rocha Valencia

En tres años, el Ganso de Macuspana puso los cimientos de un daño que costará mucho tiempo remediar: en lo económico, se confirma será un sexenio de retroceso con un PIB que no pasará del dos por ciento, si bien nos va; en lo político, hay destrucción y acoso a instituciones incluyendo al Poder Judicial; en seguridad, la matazón es irreversible, más de 111 mil asesinatos; en salud con la pandemia “anillo al dedo”, más de 550 mil muertos, de los cuales la mitad pudo salvarse.

Y entre los asesinados, 54 periodistas, hasta hoy, cuando en los tiempos del neoliberalismo cómplice fueron por sexenio: dos con Ernesto Zedillo, 22 con Vicente Fox, 49 con Felipe Calderón y 47 con Enrique Peña Nieto.

Pero por partes y lamento no haberme equivocado cuando dije a propios y ajenos que la llegada del Peje al poder sólo traería desgracia, atraso y corrupción al país.

En lo económico, el Fondo Monetario Internacional confirma lo que aquí se dijo: México no crecerá ni el cuatro o tres por ciento. Si nos va bien, será el 2.8 por ciento, el cual caerá más si se persiste en la necedad de la contrarreforma eléctrica porque habrá menos inversión y no alcanzará el dinero presupuestal para sustituirla o estimular economía. Es más, podría crecer el déficit estimado en 900 mil millones de pesos.

Es decir, la pobreza se incrementará, a muchos los volverá miserables y a otros millones más no les alcanzará para la canasta básica dado el alto nivel inflacionario y caída real de los salarios. La informalidad crecerá más allá del actual 56 por ciento de la PEA.

Peor aún, si se cumple la expectativa, 2023 no será de recuperación sino de estancamiento y al concluir el sexenio no se alcanzará ni el “pírrico” dos por ciento de otros sexenios y que tanto criticó el reyezuelo de Palacio Nacional. Con ello, en términos reales crecerá el desempleo, aunque porcentualmente sea el mismo de acuerdo con Inegi. Es decir, más desocupación formal.

Mientras, el Poder Judicial con sus recientes determinaciones, muestra junto con el congreso federal, subordinación al cacique del poder y en vez de ser poderes de equilibrio, sin vergüenza alguna, aceptan su papel de comparsas. En tanto los autónomos TEPJF y el INE, sufren de manera abierta y cínica el constante asedio y amenazas con el fin de doblegarlos o al menos desgastarlos.

La oposición queda reducida a un solo partido dividido; los demás aparte de las rémoras, están prácticamente destruidos, disminuidos o sometidos, sin credibilidad alguna y luchan entre ellos para ver quién queda mejor con el caudillo de Tepetitán en busca de las sobras de poder, como sucede con algunos ex gobernadores, incluyendo a quien preside al PRI.

De la violencia ya es lugar común, parece que nos acostumbramos a ella, incluso entre periodistas quienes nos preguntamos “quién sigue” ante la impunidad con que se nos asesina a lo largo y ancho del país, con o sin protección oficial, convirtiendo el papel de informador en una de las actividades más riesgosas en México, país que supuestamente no está en guerra.

Esos periodistas, 54 hasta el momento en este régimen, asesinados en su mayoría por el crimen organizado a ese al que el machuchón de Palacio Nacional llama a darles abrazos, sentarse a negociar con ello aun si nos arrebatan nuestras propiedades, seguridad, tranquilidad o vida. Son ya más de 111 mil víctimas y la estrategia cómplice es la misma.

Pero a cambio, se utilizan los instrumentos de justicia para perseguir a “enemigos” políticos, ejecutar venganzas incluso contra familiares como lo hace Alejandro Gertz quien, convertido en señor de horca y cuchillo, prefiere encarcelar a los suyos que perseguir como es su obligación a verdaderos delincuentes.

Los muertos por una equivocada política en salud, también cobra decenas de miles de víctimas. Los datos oficiales son claros, a los más de 303 mil muertos “oficiales” de Covid-19, deben sumarse los de “fallecimientos excesivos” comparados con años anteriores y llegamos a cerca de 550 mil víctimas que, si fueran representadas por el abogado Javier Coello Trejo, podrían encuadrarse en la negligencia criminal y hasta ser objeto de denuncia internacional por genocidio.

Y de la corrupción, pues ya ni hablamos, ahí están los nombres de familiares, amigos y colaboradores protegidos todos por el profeta de la 4T, tanto que, en vez de avanzar, vamos en retroceso comparado con otros sexenios.

Estamos en el lugar 124 de 180 países con sólo 31 puntos a favor de 100 posibles de acuerdo con Transparencia Internacional. En cuanto a la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos, México es el peor de las 38 naciones que la integran y en el G-20, ocupamos el lugar 18, eso sí, por encima de Rusia.

¡Gracias señor presidente!