• Sin cambiar una coma se va el presupuesto-carta a Santa Claus del ganso para 2023

Miguel A. Rocha Valencia

Los dos secretarios que llegaron con grandes expectativas a Gobernación y Hacienda resultaron “petardos”, se sometieron y hasta hicieron suyo el discurso mentiroso del mesías tropical para en vez de cumplir con su mandato de ley, simplemente hacer lo que se les ordena, sin “cambiar una coma”, lo mismo que los lacayos disfrazados de legisladores.

Es decir, tanto Adán Augusto López como Rogelio Ramírez de la O, olvidaron las responsabilidades inherentes a sus cargos para ser muñecos del ventrílocuo que los maneja desde Palacio Nacional, en especial para repetir las mentiras que desde ahí se propalan en materia política y hacendaria.

El primero, lejos de procurar el diálogo, se volvió el altavoz de los ataques y estrategia de campaña de desprestigio del ganso hacia los opositores apoyado en mentiras como las vertidas en materia de seguridad y acusando a los de enfrente de ser responsables de todo lo malo, hechos que ya le fueron cuestionados y lo vistieron como un vil mentiroso incapaz de ser mediador o ser actor de unidad.

Por su parte el de los números simplemente llevó a firma el documento que le dijeron que redactara en torno al paquete económico 2023 con cifras inalcanzables para que a su vez se llevara a San Lázaro para que las marionetas que se dicen diputados, le dieran su aval, “sin ver”.

De tal suerte que a pesar del desastre que vive el país en todas las áreas, la borregada morenista cumple con la instrucción de obediencia ciega. Por eso el poco talento que hay, prefiere irse y quien de plano no se aguanta, renuncia. Al menos son 21 ex funcionarios de alto nivel (burocrático, no intelectual) que dejaron el gabinetazo del profeta cuatrotero. Desfile que inició Germán Martínez del IMSS y le siguieron Josefina González Blanco y enseguida, Carlos Urzúa.

Desde que lo hicieron corcholata, Adán Augusto López cambió, dejó de medirse y dialogar para mimetizarse, como Claudia Sheinbaum al discurso del mesías tropical en tanto que el titular de Hacienda, sólo presentó resistencia al principio, pero prefirió conservar la chamba y se dobló a pesar de saber el daño estructural causado a las finanzas públicas.

Por lo pronto defiende, aunque sin mucha enjundia un presupuesto de egresos sin fundamento financiero alguno, pensando guajiramente que los ingresos por IVA e ISR van a aumentar al menos en ocho por ciento y recargándose en lo que dijeron no harían, un endeudamiento superior al 12.5 por ciento.

Es decir que los ocho billones 299 mil millones que piensan gastarse, la octava parte será débito, eso sin contar lo que va a suceder en el camino. Con ello la deuda pública “manejable” será superior al 51 por ciento del PIB estimado, en el entendido de que no se atraviese un proceso recesivo y se crezca como dice Ramírez de la O, al tres por ciento en 2023, hecho que no va a ocurrir pues cuando mucho las expectativas son del 1.2 por ciento y en el peor de los casos el 0.6 por ciento como plantea BBVA.

Y es que la diferencia entre el PEF del 2022 que se fijó en siete billones 88 mil millones de pesos y el de 2022 y que representa poco más de un ocho por ciento en términos reales de incremento, está justamente ese déficit, el cual servirá especialmente para cubrir el incremento en pesos y número de beneficiaros de los programas sociales, especialmente las pensiones.

Esto último porque la mejor clientela electoral del peje resultó los adultos mayores y los ninis, quienes son a su vez, los que contestan las encuestas telefónicas, son los que están en casa y por ello se entiende que los muestreos sean a favor de YSQ.

Pero lo peor del presupuesto que se convierte en carta a santa Claus es que prevé inflación anual del 3.2 por ciento cuando la tendencia se mantiene ascendente y se espera que al menos en el primer semestre de 2023 esté arriba del ocho por ciento, presionada por la subyacente, ya que si bien se controlan los valores de la canasta básica, los demás productos de consumo generalizado incluyendo rentas, tarifas e impuestos de gobierno, crecerán por ley, al mismo nivel de la carestía “oficial” cercana al nueve por ciento.

Recuérdese además que prácticamente las tres terceras partes del gasto ya está comprometido, por lo cual habrá muy poco para inversión pues la mayor parte del no programable será para regalar a través de los programas clientelares y las obras del ganso y…las campañas de las corcholatas.