- Mientras todo el país pierde, sólo Dos Bocas, Tren y Santa Lucía, sin recortes
Miguel A. Rocha Valencia
Cuando López habla de austeridad, es lo mismo que cuando traduce justicia, aplicación de la ley. En ambos casos aplica su visión muy personal, su manera de interpretar de acuerdo a sus fines. Frente a ello, no hay lógica ni ley, sólo su palabra.
Así vemos que por todos lados hay recortes, exacción incluso al salario y comportamiento de funcionarios públicos, políticos y empresarios “copelas o cuello.” A una, por presentarse a declarar, sin pruebas en su contra salvo una licencia falsificada, la tienen en la cárcel sin acusación firme por un año; a otro, acusado de delitos reales, lo buscaron, lo rastrearon, encontraron y mandaron avión por él y está en libertad.
Una tal vez se niega a “cooperar” o “colaborar” soltando suciedad sin sustento para el escándalo mediático; al otro, con la promesa de no meterlo a la cárcel lo convencieron de lanzar acusaciones de lo que él es eje central.
Esa es la justicia de López, la misma que juzga cochupos de los que se fueron, pero niega los que existen en esta administración que tienen nombre y apellido encabezados por Rocío Nahle, con sus trastupijes en Veracruz, Rabindranath Salazar y los 10 mil 500 millones en el Banco del Bienestar, El junior de Manuel Bartlett y los respiradores del IMSS, cuyo titular Zoé Robledo quien entregó a su hermano Gabino un “contratito”, o las asignaciones directas otorgadas por el “honesto” gobierno de la 4T.
Ahí hay compadres, amigos, familiares y hasta amantes de los nuevos dueños del poder. Si no, que le pregunten a la titular de la Auditoría Superior o al propio Manuel Bartlett que compra a sobreprecio y tiene contratos leoninos con la compra de carbón.
Ni qué decir de los programas sociales que son burda formación de fieles votantes, que incluso son defraudados con las dádivas que no llegan, se debían o beneficiaros que no existen. No hay manera de auditarlos y ahí, hay más de 600 mil millones de pesos.
Pero la ineficiencia en el gasto público por ignorancia o estupidez también es corrupción. En este país se han tirado cientos de miles de millones de pesos a la basura, en obras que resultarán “elefantes blancos” como Dos Bocas, donde no se aplica ningún recorte, lo mismo que al Aeropuerto de Santa Lucía y un Tren Maya construido a la fuerza, contra natura y legalidad.
También cuentan los 600 mil millones de pesos que Pemex perdió en lo que va del año, los 80 mil millones que se adeudan por la cancelación del NAIM, la caída en la calificación crediticia que nos cuesta confianza internacional, desplome de inversiones y la salida de más de 350 mil millones de pesos que estaban colocados en documentos gubernamentales.
Ni hablar del medio millón de infectados por el SARS-CoV-2, de los casi 50 mil mexicanos que han muerto o de los más de seis mil contagios promedio diario que se dan, mientras que el Peje presume que cuando acabe la corrupción que él mismo desapareció por decreto cuando asumió el poder, se pondrá el cubrebocas. Por fin ¿hay o no hay?
Estamos mal, vamos peor y no se sabe cuándo vamos a tocar piso. Lo malo es que en ese camino muchos caen muertos, otros desempleados y millones perdemos la esperanza de un México mejor, ya que los de la 4T no sólo resultaron igual o más corruptos que quienes se fueron, sino que además, son ¡Ineptos!















