- ¿A quién dirigió su expresión Ricardo Monreal?
Miguel A. Rocha Valencia
¡Al diablo las instituciones! Ese fue un grito de guerra de López Obrador en 2006 cuando se dijo robado en las elecciones frente a Felipe Calderón.
Hoy al parecer, Ricardo Monreal, dice a panistas que no se vale mandar al diablo a las instituciones, por el hecho de que los blanquiazules se nieguen a reconocer a Rosario Piedra Ibarra como presidenta de la CNDH.
O estaremos equivocados, a lo mejor el coordinador de los “morenos” en el Senado le mandó un mensaje a López con retraso, o bien es actual, porque está obligando a los legisladores de su partido a destruir a las instituciones, como ya pasó con la CNDH y la CRE.
Y ya reveló sus intenciones de ir contra el Instituto Nacional Electoral y el Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación. Su revancha lo va a llevar sin duda, a socavar últimos bastiones de nuestra joven democracia, gracias a la cual llegó López a la Presidencia.
Por eso dudamos, si Monreal Ávila, se dirige a los panistas o a López Obrador, porque el único que ha hablado de destruir a las instituciones fue él, y los blanquiazules solo buscan que se respete a las mismas con los procedimientos legales correspondientes e impere la Ley.
López ha tomado como lacayos a “sus” legisladores para destruir aquello que no le gusta, cumplir su revancha y exhibir su más profundo resentimiento contra todo lo que sea institucional.
Habremos de preguntarle a Monreal hacia quien dirigió su expresión porque está claro que todo lo construido para lograr esta alternancia del poder, sirvió a quienes hoy lo detentan, pero ya les estorba para perpetuarse.
Lo fundamental sería reformar primero las leyes para adecuarlas a sus propósitos transexenales, pero no violarlas sistemáticamente para alcanzar sus fines. Tienen mayoría, pero hasta en eso son aprendices y burdos. Jamás se había tenido un congreso tan afín a un Presidente y su proyecto, hoy todo el país está en vilo porque precisamente el actual gobierno, carece de proyecto real que ha desmoronado la actividad económica, sigue la inseguridad y socavó la confianza ciudadana en la autoridad.














