• Si el Ganso mandó al diablo a las instituciones ¿Por qué no a 400 mil muertos de Covid-19, 26 de L12 y 75 mil asesinados? 

Miguel A. Rocha Valencia 

Los muertos responsabilidad del machuchón de Macuspana no reciben limosnas ni votan, pero son resultado de su ignorancia, soberbia, venganzas, corruptelas y acciones de criminal negligencia o complicidad, por eso hay que mandarlos ¡Al carajo! 

A cambio, se solidariza con los culpables del baño de sangre, de la tragedia que vive el país, con sus lacayos que no sólo abusan de la corrupción sino también de la venganza, ignorancia y que, junto con el Ganso, conformaron no un gobierno sino una organización que, por sus resultados, es criminal y como tal, en ella no hay testigos sino cómplices de los mismos delitos que “mandan investigar”.  

¡Al carajo! Expresión de Hugo Chávez cuando en 2005 se enterró la organización Área de Libre Comercio de las Américas y se profundizó la pauperización de varios países entre ellos Venezuela con la tristemente célebre Alianza Bolivariana. 

Hoy el Mesías de la 4T hace suya la expresión, como ya lo hizo al decir que no se pertenece y otras copias burdas y trasnochadas más, aduciendo que “ese no es mi estilo”, el visitar a las víctimas y por considerar que acudir a verlas, es una manifestación del conservadurismo. 

Pero si tuvo tiempo de ir a Sinaloa y tomarse un video con la mamá del “Chapo” Guzmán. También fue empático con un supuesto enfermo de Covid-19 que resultó ser un soldado.  

Diríamos mejor que los muertos no le importan al Ganso porque esos, ya no votan ni son comprables con limosnas, ni aplauden como focas ante sus ocurrencias, esa que se derivan de su enfermedad mental, como manifiestan varios de sus excolaboradores, entre ellos, Macario Schettino, quienes afirman prácticamente que le “patina el coco”; se siente en verdad un iluminado, el Mesías y víctima central de todo lo malo que sucede, aunque él sea quien lo provoca. 

Tampoco le gustan las víctimas de sus garrafales errores, como los derivados de su fallida “estrategia” criminal que es cómplice o pasiva; la de salud donde decenas de miles de muertos pudieron evitarse o la económica, con la desaparición de un millón de MiPymes y desaparición de empleos que implicaron y ni qué decir de su pleito con la inversión privada nacional y extranjera que causa la fuga diaria de capitales ya sea de bonos gubernamentales o de empresas enteras que prefieren liquidar activos ante el acoso y la amenaza.  

Otros de plano, ya ni llegan. Y todo eso a raíz de la cancelación de Aeropuerto Internacional de Texcoco, donde la Auditoría Superior de la Federación confirmó, causó pérdidas directas por 332 mil millones de pesos y las decenas de miles de millones de dólares que huyeron o de plano ya no ingresaron. En suma, la desconfianza en México-país, que se refleja en la exclusión del ranking internacional.  

Mención aparte merece que parte de las pérdidas son los contratos cancelados y la devolución de los seis mil millones de dólares de Fibra E, de los cuáles se están pagando con el TUA del AICM a razón de 200 millones al año, más intereses desde luego. Y como no es dinero presupuestal, no se suma a la deuda externa que ya aumentó en 1.5 billones de pesos. 

Pero lo peor no llega aún; las políticas del profeta de Palacio Nacional, se ganaron a pulso la negativa de calificadoras internacionales, fenómeno que se refleja en el cierre de las oficinas den México del mayor banco del ramo, el JP Morgan, quien previamente hizo lo propio en otro país ya bananero, Brasil. Eso deriva de la falta de confianza no en el país, sino en el Mesías Tropical, aunque lo pagamos todos, incluyendo loas chairos, neoliberales, conservadores, empresarios, trabajadores, menos el que vive como emperador en Palacio Nacional. 

Para colmo el enfermo mental que está a la cabeza del gobierno, quiere pleito con Estados Unidos, de donde dependemos cada vez más, incluyendo las remesas que alivian en algo la crisis económica en México. Ya no tarda en acusar el “caudillo de Tepetitán” al “imperialismo” de todas sus tonterías; la confrontación puede escalar por su personalidad mesiánica y pedir la solidaridad del “pueblo bueno” para enfrentar las “agresiones del capitalismo” por exigir el cumplimiento de tratados internacionales, incluso el T-MEC que tanto festejó y hasta condecoró al impresentable negociante, vividor ex secretario de Relaciones Exteriores, Jesús Seade. 

De una vez adelanto, que conmigo no cuente, que se vaya al diablo, o por lo menos ¡Al carajo! Porque un voto por Morena es un voto contra México.