• Proyecto del caudillo se nutre de la pobreza y desesperanza del pueblo 

Miguel A. Rocha Valencia 

Aunque el profeta de la 4T vocifere y tenga otros datos, los números le gritan que México vive una tragedia de grandes proporciones que va de los casi 105 mil muertos (oficiales) por Covid-19, los casi 65 mil asesinados y la precariedad laboral derivada de una pésima gestión de la crisis económica en que se sumergió el país desde que el tabasqueño asumió el poder. 

Lo peor, es que aún no tocamos fondo, que de esta administración faltan cuatro años en que el tlatoani olmeca podrá destruir instituciones, economía, sociedad y enlutar por violencia o enfermedad, a decenas de miles de hogares más.  

Ni siquiera queda el recurso de la esperanza de que el caudillo tabasqueño rectifique el rumbo pues no tiene capacidad para ello ni le interesa; su proyecto tiene como caldo de cultivo el empobrecimiento de los mexicanos, la socialización de la miseria y la angustia de la desesperanza. 

Más aún, no existe en el panorama actual “alguien” con el tamaño para alzarse como una alternativa real y quienes pudieron, ya se mimetizaron, se apejendejaron y se volvieron lacayos serviles sin capacidad para razonar o al menos, tener un asomo de resistencia ante la debacle causada por una visión fallida de la realidad que se nutre del dolor y la miseria de los más, porque de eso vive el proyecto de la Cuarta. 

Porque al profeta de Palacio Nacional, no le interesa la mejora económica ni la seguridad y bienestar de la mayoría; eso no le serviría; necesita la pobreza, la inconformidad, el resentimiento como materias primas de eso que llama la 4T y que el raciocinio no comprende por tener cimientos perversos. 

Los números ahí están, ni el maquillaje del ocultamiento evita que los muertos se cuenten a pesar de las cifras “negras” derivadas del mal manejo, de la urgencia de contar con datos distintos a la realidad que ofende al tlatoani olmeca cada vez que alguien se atreve. 

Ahí está el lugar 53, el último entre los países que mejor o peor han manejado la pandemia, fenómeno que ciertamente no es culpa de los López (Obrador y Gatell) pero que si refleja su incapacidad para ejercer su responsabilidad en la gestión. Cerca de 105 mil muertos y contando.  

Y justo cuando el caudillo de Palacio Nacional insiste en que ya pasó lo peor, que se domó a la pandemia o que se aplanó la curva, se registran los mayores niveles de contagio y surge el terror a lo que nos espera el fin de año cuando se sumen al menos, otros 15 mil difuntos y 180 mil contagiados más. La debacle y no obstante los López sonreirán y acusarán a sus enemigos, a los de derecha, neoliberales, críticos, pasquines inmundos y conservadores de inventarles falsos y emplear las cifras para atacarlos. 

Pero frente a ello, sacarán los escándalos, tendrán que ser resonantes para distraer la conciencia social, aunque la realidad siga contabilizando asesinatos, abulte la miseria y la desesperanza. 

No queda ni siquiera el recurso de pensar en nuevos redentores; el mesías tabasqueño, ayudado por los mismos medios que hoy critica se encargaron de sepultar alternativas políticas, las desacreditaron y desenmascararon la corrupción que ya eran incapaces de tapar, como sucede hoy con la misma “cuarta decepción” donde la flagrancia de actos ilícitos, saqueos y violaciones a la norma, son justificados por quien debería velar porque se castigaran.  

Parece que no hay remedio, entre acusaciones y justificaciones de quien gobierna, el país continuará hundiéndose. La única esperanza de recomponer economía, salud y seguridad, tendrá que venir de afuera. NO hay de otra, es desde donde pueden forzar un cambio. 

Cambio en políticas públicas, que faciliten y garanticen inversión, transformación en el paradigma de desarrollo donde en vez de estar “felices”, estemos bien en todos sentidos. Bueno hasta en seguridad y salud podrían llegar apretones para que, a pesar de la ignorancia manifiesta de nuestros actuales gobernantes, asuman reglas distintas a las actuales. 

No se ven alternativas. El gobiernito de López no reconoce nada más allá de su mentalidad primitiva y aldeana, acuñada en Macuspana y salpicada de rencores atávicos que niegan su propio mestizaje.  

Por lo pronto nos quedamos con la cifra récord de 10 mil 794 contagios en un día y los más de 118 mil muertos de Covid-19 (incluyendo sospechosos) que se cuentan hasta el martes, así como el reporte del ranking de Bloomberg News que nos coloca como el peor de 53 países en la gestión de la pandemia.  

Ni Estados Unidos que pese a tener el mayor número de víctimas, está en el sitio 18, y en claro mensaje nos puso en su lista de naciones que no se deben visitar por el alto riesgo a contraer SARS-CoV-2 ¿Ni así entendemos? 

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