· Ganso contará más de 200 mil asesinatos al final del sexenio
Miguel A. Rocha Valencia
Con un promedio de 77 asesinatos diarios el sexenio de la 4T terminará con más de 200 mil homicidios dolosos y no menos de 52 mil desaparecidos especialmente de jóvenes, niños y mujeres.
Y es que mientras el mesías distrae ahora con la discusión de unos libros mal hechos, el país se desangra por la violencia generada especialmente por el crimen organizado, A la fecha, según el especialista Carlos Pena Charolet, se registran en el sistema Nacional de Seguridad 163 mil 870 muertos con violencia, en tanto que la organización civil Causa en Común, contabilizó a julio 267 masacres.
Es decir que contra el discurso oficial de que “vamos bien y de buenas”, la verdad es que la inseguridad campea en todo el país donde la gente se arma para defenderse ante la ausencia cómplice de una autoridad omisa que reclama respeto para los asesinos, envenenadores, secuestradores y traficantes de personas. Esos que a quienes no se someten, los “desaparecen”.
El más reciente caso fueron los transportistas del Estado de México y organizaciones de traileros que organizaron sus “escuadrones de la muerte” para defenderse, como ya se anunció que resurgen en Guerrero y Michoacán donde no sienten protección de la autoridad sino complicidad con la delincuencia.
Pero además, un signo de que la violencia no cede es que en el primer bimestre de este año ya se tenían registradas 80 masacres donde se incluyen los cinco jóvenes asesinados por soldados en Nuevo Laredo el 26 de febrero pasado.
Se destacan los asesinatos colectivos en Apaseo el Grande, Guanajuato donde el 12 de marzo fueron asesinadas 10 personas o las nueve de Leonardo Bravo en Guerrero a las siete víctimas de Sierra de Agua de Perote en Veracruz.
Frente a todos estos hechos, el caudillo se dedica a distraer la atención a mentir y calumniar. No sólo se trata de abrir espacios a un debate sobre libros de texto sino también con el discurso de una seguridad que no llega y no llegará.
Las zonas del país entregadas a los criminales se rigen bajo las reglas de ellos. Ahí nadie va a decirles que la Ley es la Ley porque quien se atreve se muere o desaparece no importa que sean policías o militares. Los siete generales amenazados en la zona colindante a Sonoyta, Sonora es la muestra clara. Justo en el corredor de la ilegalidad de personas y drogas, ahí en la frontera con Arizona.
La culpa de la inseguridad es de los que se fueron dice el ganso, no acepta su equivocación o su complicidad –¿Cuánto les deberá a los delincuentes?- con el crimen al que ni siquiera menciona en sus mañaneras, salvo cuando operaron para sus candidatos en la franja del Pacífico que hasta les agradeció de viva voz.Nótese, en las mañaneras no se habla de crimen organizado, lo evita. Para él no existe a pesar de que su régimen esté marcado por las masacres.














