• Todo apunta a la profundización de la crisis y dependencia externa

Miguel A. Rocha Valencia

Para los expertos, el sexenio del Ganso está perdido en todas las materias y ante el fracaso, pareciera que la 4T pretende dejar un México donde el daño sea irreversible, incluso en sus relaciones con el exterior, destrucción de instituciones, cadenas productivas y desde luego, una profunda miseria y dependencia alimentaria.

Porque a contrario sensu de lo planteado alguna vez por Enrique Peña Nieto, pareciera que el actual inquilino de Palacio Nacional amanece con ganas de profundizar la crisis financiero-económica que padecemos y destruir todo lo que construyeron los de antes, especialmente si propiciaban el crecimiento del país y la superación de las clases menos favorecidas.

Entre estos últimos, los adultos mayores que a cambio de una dádiva hoy ven destruido el sistema de salud, la pérdida de calidad en los servicios, una carestía galopante estimulada por la inflación subyacente que en 12 meses no ha parado y alcanzó según el Inegi, 5.67 por ciento, la más alta y peligrosa de los últimos 20 años, que hacen junto con la general de 7.36 por ciento, nugatorio cualquier aumento salarial o a pensiones.

Sólo como referente Banco Base apunta que entre los productos más afectados por la subyacente están la tortilla, aceites comestibles y artículos desechables con 34.21, 16.85 y 16.61 por ciento, en tanto que en servicios están el transporte aéreo, los turísticos en paquete y hoteles, con 34.71, 12.07 y 10.24 por ciento.

Sobre el particular, Álvaro López Ríos, líder de la Unión Nacional de Trabajadores Agrarios dice que un factor determinante de las dos inflaciones es la creciente dependencia del exterior, como los alimentos. No olvidemos que en 2021 México importó productos agrícolas por 32 mil millones de dólares, que curiosamente se incrementaron a la par de la eliminación de estímulos a la producción y comercialización al campo mexicano por cerca de 75 mil millones de pesos en tres años.

“Ahora esos recursos se otorgan de manera directa a programas clientelares como sembrando vida, cuya opacidad y corrupción es manifiesta además de no estimular la producción del campo, pero si genera mayor pobreza, pérdida de tierras agrícolas, deforestación y dependencia alimentaria”, dice López Ríos.

Eso no va a mejorar, por el contrario, el machuchón ya anunció que los programas clientelares se incrementarán para comprar votos, con lo cual la 4T pretende sentar las bases de “su transformación” sobre una base de pobreza incluso si para ello debe pelearse con sus socios comerciales, generar mayor incertidumbre a la inversión nacional o extranjera  y meternos en una vorágine de reclamaciones internacionales.

Tal vez de ahí la insistencia de una contrarreforma eléctrica que cancelará inversiones y obligará al pago de contratos como los que se liquidan aun del NAIM, y que, en vez de propiciar crecimiento y desarrollo, propiciará aislamientos y desempleo.

Incluso eso explicaría porqué al mesías tropical no le importa que México esté sumido entre las tres economías con mayor rezago y que a nivel OCDE pasemos del lugar 13 al 16 en sólo tres años.

También justificaría que el Fondo Monetario Internacional disminuyera nuestra expectativa de crecimiento a sólo 2.8 por ciento (si bien nos va) y que nos campeen con España y Tailandia.

Incluso resulta preocupante que el BBVA seas un poco más pesimista y coloque su previsión de entre 3.2 al 2.2 por ciento del PIB y diga que la recuperación del país está “incompleta”, por debajo de los latinoamericanos e incluso plantee que México está en recesión dado el estancamiento de la economía en los recientes trimestres.

Total, que vamos para atrás, nadie piensa en más del cuatro por ciento como dice Hacienda ni mucho menos que el promedio de crecimiento supere el 1.5 por ciento al final del sexenio. Inició este régimen con cero, cayó ocho por ciento, el año pasado fue de 5.3, o sea no recuperó ni lo perdido, y para este, cuando mucho será de entre 2.8 del FMI y el 3.2 por ciento del BBVA.

O sea, mal y de malas. Lo peor es que mucho del daño es causado precisamente por quien prometió un México sin pobres, en crecimiento y feliz.

*Las cifras son información, lo demás es mi opinión.