• Gobernar y ser agitador social, no es lo mismo. Se desgasta discurso del Ganso

Miguel A. Rocha Valencia

A medida que pasan los días y se desgasta el discurso mentiroso del mesías tropical, aumentará su enojo y violencia contra propios y ajenos. No dudamos que las acciones contra detractores, críticos o que no obedezcan sin réplica, se endurecerán y surgirá sin matices el rostro autoritario de la cuarta.

De hecho, los más recientes sermones de las mañaneras, estuvieron salpicados de enojo, falsedades, acusaciones directas que podría contestarse con demandas, aunque éstas se pierdan bajo la autoridad del ganso quien se asume como lo que es, el gran sacerdote de un proyecto que, por fallido, tiene al país no sólo en crisis sino zozobra.

Su mano deformadora de la realidad, se reflejó ya en el Inegi donde sin ocultar los números recesivos y estancamiento de la economía, sus funcionarios adoptan tesis políticas como la definición de recesión y la creación de organismos internos para intentar explicar lo imposible: que México va bien.

Y frente a eso, la gran crisis de recursos financieros derivados de inversiones privadas, recolección de impuestos, recortes al gasto para sostener las obras públicas en curso y la recurrencia a la deuda externa que habrá de complicarse si no se ofrecen mayores garantías y pago de intereses.

Por ello, sin ser gran economista sabemos que la deuda pasará del 54 por ciento del PIB, incluyendo los 850 mil millones de déficit programados para este año y que seguramente se irán por arriba del billón de pesos mientras la economía se cae.

No es lo mismo ser agitador o líder social que gobernar a un país, como tampoco lo es también destruir que construir. Por ello el fracaso por incapacidad, sueños mesiánicos y autoritarios de quien se cree dueño de la verdad y ahora con poder, de una realidad que cada día se asoma con mayor crudeza en Palacio Nacional.

De ahí el enojo de saberse jefe no de Estado sino de la nueva mafia del poder que agotó las reservas financieras con los fondos de contingencia por más de 750 mil millones de pesos, de los cuales a duras penas sobran 15 mil millones, que delinque abiertamente y es capaz de insultar la inteligencia de los mexicanos para convocar a una consulta que de suyo, debió nulificarse porque si es mandamiento constitucional, entonces el Ejecutivo desobedece no entregándole los recursos necesarios al organizador.

Peor cuando para justificar que se haga, su partido recurre a lo de siempre, como el viejo PRI, la trampa y el fraude presentando firmas y electores falsos, miles de ellos muertos o suplantados, resulta de un cinismo extremo pregonar valores morales y honradez desde el oráculo de Palacio.

Ahí mismo en las mañaneras se exhiben corruptelas de hijos, nueras, cuchadas, hermanos, primas y los amigos, compadres o conocidos de ellos para hacer negocios a la sombra de la impunidad. Como diría el Profeta cuatrotero “los grandes negocios se hacen con conocimiento del presidente”.

¿Acaso el caudillo no sabía lo que se pregonaba a voces tanto en el pueblo sabio como entre sus “enemigos” neoliberales o aspiracionistas? Ignoraba, así dirá, el mal uso del poder de Andrés Manuel, de Pío y Martín. Y se llama sorprendido, monta en cólera cuando le dicen que el plumaje del ganso está manchado con el mismo lodo de sus antecesores.

Entonces para qué tanto espanto por las denuncias de cada mañana que intentan ser desmentidas con agravios a terceros, periodistas si es posible, pero no aclaran riquezas, trafiques, delitos de los verdaderos delincuentes que son parte de la nueva mafia en el poder.

Como diría Xóchitl Gálvez, la senadora: de qué se espantan si el país que hoy tenemos ellos mismos contribuyeron a construirlo con todos sus vicios. “hasta el presidente era priista con Luis Echeverría y López Portillo”.

Total, que el discurso de honradez y combate a la corrupción del machuchón de Palacio, se desmorona poco a poco lo mismo que su acción salvífica de los pobres, el rescate de soberanía, fin de la impunidad, de la violencia y de la guerra al crimen donde hoy sin un conflicto bélico declarado, hay más asesinatos, despojos y un abierto corredor para el tráfico de drogas, armas y personas; toda la costa del Pacífico es para ellos.

Por ello ¡Gracias señor presidente!