Para víctimas de abuso sexual por parte de integrantes de los Legionarios de Cristo, no es suficiente que sus agresores renuncien al sacerdocio, y exigen que sean castigados penalmente y que la organización católica desaparezca.

Luego de que a la renuncia de Fernando Martínez se sumó la de Eloy Bedia Diez, quien presuntamente encubrió al primero y ya abandonó el máximo órgano de gobierno de la congregación, y tras el anuncio de que el Vaticano investigará esas negligencias, víctimas pidieron endurecer las sanciones.

Biani López Antúnez, quien afirmó sufrir abusos por parte del padre Fernando Martínez durante dos años (de los 8 a los 10 años), señaló que para ella un castigo ejemplar sería ver tras las rejas a su agresor y que la Legión sea disuelta por la Santa Sede.

“Por parte eclesiástica y del Vaticano, pues es lo único que hacen como la mayor pena, quitarles la sotana, pero pues si el Vaticano realmente quisiera sentar un precedente y dar una postura firme respecto de esta institución debería disolver a los Legionarios de Cristo, eso sería suficiente”, comentó en entrevista.

“Porque más allá de estas personas que son los encubridores directos de este caso, es toda la institución y es como se maneja toda la institución y como toda la institución mueve, protege, encubres unos a otros y son los mismos que están en la cúpula ahorita”, agregó.

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