Carlos Ramos Padilla

Se ha descarrilado cualquier tipo de proyecto para contener a las caravanas migratorias debido a las iniciales declaraciones de AMLO al ofrecer “brazos abiertos” y con una bienvenida a todo aquel que quisiera pisar tierra nacional. Y llegaron cientos de miles, y cruzaron todo el país hasta detenerse en Tijuana donde el gobierno de Trump les puso barrera y entonces, con nuestros impuestos a mantener a los que decidieron establecerse en México mientras son o no aceptados por Estados Unidos.

Después se vino la presión de los aranceles. Ebrard declaró triunfante “misión cumplida señor presidente” y ahora vemos las consecuencias, el gobierno de México aceptó las condiciones de Trump y nuestra flamante Guardia Nacional se convirtió en el muro humano en la frontera sur. Los “brazos abiertos” hoy están cerrados y Porfirio Muñoz Ledo acusó de salvajismo a la Guardia Nacional y la Comisión Nacional de Derechos Humanos en silencio, como se esperaba.

Y de siempre lo dijimos, miles de extranjeros, incluso africanos, ingresaron a nuestro país sin documentación, sin revisión médica, sin investigación sobre antecedentes penales y más aún cuando sabemos que estos movimientos están tutelados por grandes mafias internacionales de trata de personas. Aquí, por decir lo menos, pecamos de ingenuos. Ahora Ebrard y Solalinde no se paran en la frontera sur a regalar discursos eufóricos. Sheinbaum no aplaude. Olga Sánchez Cordero hoy sí asegura se aplicará la ley. Y el debate se estanca entre el humanismo y los riesgos a la seguridad nacional.

México está mandando millones de dólares a gobiernos centroamericanos para frenar la migración y ni así. México está dejando de aplicar proyectos prioritarios en salud, en educación, en seguridad por austeridad, pero se incrementa el presupuesto al béisbol y fundamentalmente al equipo de Tabasco. México colocó a la Guardia Nacional en el Suchiate y fue arrollada y con violencia. Pero México está muy preocupado por el destino del “hermano” Evo Morales, aunque le aplicaron algo similar al “comes y te vas” por recomendación del Sr. Trump.

Y aún no sabemos por qué Ebrard hace trabajos de migración cuando hay un área específica y constitucional en la Secretaria de Gobernación. Ahora no vaya a ser que esos, los extranjeros centroamericanos, antes de buscar ir a Estados Unidos se afilien al EZLN ahora que los encapuchados tratan de frenar la maquinita del Tren Maya.

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