La Vía Láctea se habría formado en un proceso de evolución gradual y no como resultado de un choque con otra galaxia. Esto haría de nuestro hogar cósmico un lugar mucho más típico en el universo de lo que se pensaba, según un estudio que publica The Astrophysical Journal Letters.

Para llegar a esta conclusión, un equipo internacional de astrofísicos ha estudiado la galaxia UGC 10738, a 320 millones de años luz, que también tiene forma en espiral, y han encontrado “sorprendentes similitudes” entre ambas.

Los firmantes de la investigación, australianos y alemanes, indican que las galaxias tipo Vía Láctea son “probablemente muy comunes”.

La Vía Láctea está formada por discos finos y gruesos llenos de estrellas, que se creía que se habían formado tras una fusión violenta y poco frecuente, por lo que probablemente no se encontrarían en otras galaxias espirales.

Sin embargo, UGC 10738 tiene discos similares, lo que sugiere que esas estructuras no son resultado de una rara colisión de hace mucho tiempo con una más pequeña, sino una especie de camino ‘por defecto’ de formación y evolución de las galaxias”, señaló Nicholas Scott del Centro de Excelencia ARC de Australia para la Astrofísica del Cielo en 3 Dimensiones y uno de los autores del estudio.

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