El Tratado de Tlatelolco, que prohíbe las armas nucleares en América Latina, firmado en 1967 y que sigue en vigor, fue el gran legado del diplomático Alfonso García Robles, el Premio Nobel mexicano menos conocido de los tres con los que cuenta el país.

García Robles ganó el Nobel de la Paz en 1982; el segundo Premio Nobel para México fue Octavio Paz que ganó el de Literatura en 1990 y el tercero fue Mario Molina, quien se acreditó el de Química en 1995.

El trabajo de Alfonso García Robles consistió en promover e impulsar la consolidación del Tratado para la Proscripción de las Armas Nucleares en América Latina en 1967.

El 14 de febrero de 1967 se dio la apertura a la firma del Tratado de Tlatelolco, que prohíbe el desarrollo, adquisición, ensayo y emplazamiento de armas nucleares en América Latina y el Caribe.

El Tratado es considerado una importante contribución de la diplomacia mexicana a la paz y seguridad internacionales, que surgió en la época de la Guerra Fría como respuesta a la amenaza de un posible enfrentamiento directo, en el Mar Caribe, entre Estados Unidos y la entonces Unión Soviética.