J. Adalberto Villasana
Hay que tener los pies en la tierra para, reconocer los avances, y lo que falta por hace para que todos los trabajadores formales en México reciban un salario digno; lo cual sin duda pasa por el crecimiento económico. Una empresa con finanzas sanas estará en condiciones de solventar esto.
En los 18 años que, cumple esta columna, hemos insistido que los trabajadores mexicanos deben tener un empleo digno, con un salario justo. En la etapa neoliberal fue imposible porque se practivo la “economía del brassier”, es decir, apretar a los de adentro para apantallar a los de afuera. De manera tal que se presumían “logros” macroeconómico a costa de una contención salarial que dejaba a los trabajadores con sueldos de hambre. Ahora, el gran reto es el crecimiento ecomómico, para que la transformación no sea un espejismo.
Renozco avances importantes en materia de salarios mínimos, los cuales son resultado de una distribución de la riqueza, diferente a la acumulación en unas cuantas manos que se deba en el neoliberalismo a ultranza, practicada en las asministraciones del PRI y del PAN.
Sin embargo Morena y la Cuarta Transformación deben de tener a los empresarios como aliados, principalmente los micro, pequeños y mediamos, que son la base de la economía, con los cuales se logrará el crecimiento.
Decían las abuelas: hechos son amores y no buenas razones. De tal manera que una parte de los trabajadores asalariados están contentos con el aumento a sus ingresos del 2019 a la fecha.
En este 2026, el salario mínimo general diario en México es de 315.04 pesos en general y de 440.87 pesos en la Zona Libre de la Frontera Norte. Lo cual marca un máximo histórico tras años de importantes recuperaciones al poder adquisitivo, impulsadas por la Comisión Nacional de los Salarios Mínimos (Conasami).
Sin embargo, aún 11.9 millones de personas con empleo formal en México no ganan un salario digno, con base en el Termómetro Salarial de Acción Ciudadana Frente a la Pobreza que revela: 52% de quienes cotizan en el IMSS carece de un salario digno.
Reconcoe que los salarios de pobreza cayeron de 8.6 millones a solo 407 mil personas en tres años.
Pero, el 59% de las personas jóvenes y 55% de las mujeres con empleo formal carecen de salario digno. En limpieza, seguridad y restaurantes, la cifra llega hasta 85% del personal.
“Es una gran noticia que los salarios de pobreza estén prácticamente desaparecidos, al menos en los trabajos formales, tomó 10 años llegar aquí. Ahora para seguir avanzando urgen avanzar mas con la adopción voluntaria y gradual del ingreso digno en las empresas, como lo propone el colectivo Vida Digna” explica Rogelio Gómez Hermosillo, presidente ejecutivo de Acción Ciudadana Frente a la Pobreza.
Textualmente hay que decirlo: En algún momento la Cuarta Transformación se enfrentará a la toma de decisiones que carecen de popularidad pero, son necesarias, como lo es una reforma financiera que confronte la de Peña Nieto en el 2014. El salario digno para todos los trabajadores se logrará con crecimiento económico.
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